8 de junio 2012 - 00:00

“La izquierda no se anima a regular los medios como Cristina”

Marco Enríquez-Ominami
Marco Enríquez-Ominami
Santiago - «La campaña presidencial de 2013 va a ser cambio versus continuidad y no izquierda versus derecha», dice Marco Enríquez-Ominami. Exuda charme: tiene todo el carisma de un candidato. Con 38 años, sigue siendo, como lo fue en 2009, el presidenciable más joven. «A Chile le gusta la inercia», sentencia el representante del «cambio». Catalogado por algunos como «el hijo adoptivo de Michelle Bachelet», MEO se fue de la Concertación cuando el conglomerado de centroizquierda eludió las internas abiertas y puso a dedo al expresidente Eduardo Frei para enfrentar a Sebastián Piñera.

«Hay que empujar los límites» es la frase de Marco, líder del PRO chileno, el partido de los progresistas. «La política no es como un sweater, que se pone y se saca; no es presentación cosmética», agrega MEO, que fue director de cine y está casado con una célebre periodista de TV. Contestatario de alma, en la biblioteca de su casa, los libros están alineados al revés, con el lomo hacia adentro.

«No me quiero fumar a las Fuerzas Armadas, no me quiero fumar a la Iglesia, lo que hace excepcional a Chile es su institucionalidad», sentencia. A continuación, lo principal de la entrevista que concedió a Ámbito Financiero.

Periodista: En octubre habrá elecciones municipales, pero ya se piensa en las presidenciales de 2013, para las que se habla mucho de Bachelet y de usted. ¿Podría sumarse a una postulación de la expresidenta?

Marco Enríquez-Ominami: ¿Ir con ella? Yo aposté por una Concertación distinta, y ellos impusieron un candidato presidencial que encarnaba el pasado. Para 2013 parecería que de nuevo me va a tocar discutir el futuro con una expresidenta. Da la impresión que choco con la misma piedra. Con ella, prefiero quedarme con el recuerdo de cuando fuimos los dos candidatos: ella a presidente y yo a diputado. Nuestro eslogan era «que nadie se repita el plato».

P.: ¿Cuál es su relación con los movimientos sociales estudiantiles, verdes, de consumidores?

M.E.O.: Las mayorías cotidianas no son mayorías electorales. El desafío es que se conviertan en electorales. La pregunta es si la gente quiere cambiarlo todo o no. En España los indignados revolucionaron al mundo, pero ganó Rajoy. El punto de quiebre de Chile no fueron los estudiantes, sino el escándalo delictual de la Polar [ndr: los préstamos a las clases bajas para comprar línea blanca en esa cadena minorista]. Esto fue lo que minó la fe pública. Después vino el tema de sustentabilidad, con HidroAysén y el reclamo por una Patagonia sin represas; y después, otro de justicia, que es la inclusión de los bienes como es la educación. Consumidores, sustentabilidad y distribución de los bienes son la base de reclamo de una inmensa mayoría.

P.: ¿Qué es ser un progresista?

M.E.O.: No es romper con lo establecido, sino correr los límites de una sociedad y hacerse cargo de dos agendas que deben ir juntas: sustentabilidad y distribución. Como diputado voté cuatro presupuestos: pero una sociedad de castas y clasista como la chilena no se corrige sólo por esa vía. Nosotros, además, proponemos prohibir la selección de alumnos en los colegios privados subvencionados por el Estado [algo que no quisieron hacer Bachelet en 2008, ni la Concertación ni Piñera]. Yo quiero avanzar hacia una sociedad más laica. En Chile estamos en un clivaje en el que dejamos de ser el buen alumno que fuimos durante 21 años para pasar a ser un país controversial. En donde están sobre la mesa lo secular versus religioso, capital versus trabajo, sistema financiero versus sistema productivo, y libertad versus igualdad. No tuvimos ese debate en 22 años: (Augusto) Pinochet estuvo vivo, presente, durante la política de los 90 y parte de los 2000.

P.: Bolivia.

M.E.O.: Hay que recordar, con mucho dolor, que quien llegó más lejos en la relación fue Pinochet. No fue Bachelet, sino Pinochet: y yo nunca iré por debajo de lo que hizo Pinochet.

P.: ¿Qué admira de la Argentina?

M.E.O.: Admiro de Argentina la educación pública, republicana, laica y gratuita. Es una concepción distinta de la sociedad respecto de Chile.

P.: ¿Y de Cristina de Kirchner?

M.E.O.: Su valentía. El cambiar las reglas, la regulación a los medios de comunicación. Aquí la izquierda no se anima. Hasta hace un año Chile era el único país del mundo donde el Vaticano tenía la concesión de un canal, el 13. ¿Quién encabezó la venta? Un ministro de Bachelet, que antes había sido asesor de ese canal y ahora es directivo de canal 13, propiedad de Luksic.



* Enviada Especial a Chile

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