30 de enero 2013 - 00:00

“La novela es mía; la película, del director”

Paskowski: «Ir de la película a la novela para ver las variaciones, las diferencias, lo que es distinto y lo que es igual, me parece un lindo ejercicio intelectual».
Paskowski: «Ir de la película a la novela para ver las variaciones, las diferencias, lo que es distinto y lo que es igual, me parece un lindo ejercicio intelectual».
Si bien el final de la historia de «Tesis sobre un homicidio» es diferente en la novela y en la película, para Diego Paszkowski eso es atractivo porque amplía y complementa el relato con dos versiones, con dos lecturas del hecho. Además de «Tesis sobre un homicidio», Diego Paszkowski es autor de las novelas «El otro Gómez» y «Alrededor de Lorena». Como docente estuvo a cargo del «Taller de Escritura para jóvenes» en el Centro Cultural Ricardo Rojas, algo que sigue haciendo en forma particular. Dialogamos con él sobre su novela y la exitosa película basada en ella, y lo nuevo que está por publicar.

Periodista: ¿Por qué después de haber ganado, hace catorce años con «Tesis sobre un homicidio» un premio literario y repercusión entre la crítica y los lectores, no volvió a escribir una novela policial?

Diego Paszkowski: Cada una de mis novelas -que son muy pocas, publiqué tres nada más- contrasta con la anterior. La prosa de «Tesis sobre un homicidio» es más compleja, la de «El otro Gómez», sobre el narcotráfico, es mucho más sencilla, importa más el argumento, y en «Alrededor de Lorena», donde hablo del amor, vuelvo con una prosa más trabajada y más poética, allí el argumento no importa tanto como el estilo, y en «Max Rosen», que voy a sacar este año, y va a ser mi cuarta novela, cuento la historia de mi familia, cosas que se contaban sobre mi tío cuando yo era chico, que según se decía había hecho unas estafas, y, bueno, tampoco va a ser un policial. Yo no soy un escritor de policiales, soy un escritor, por lo tanto puedo hacer un policial como una novela de amor o una historia judía como la de mi familia. Cada novela es una nueva búsqueda, un nuevo desafío, por eso no repito los recursos ni los personajes ni las historias de la novela anterior, empiezo de cero cada vez. Y hasta que lo historia no me convence, no la publico. Así descarté novelas antes de «Tesis sobre un homicidio», que eran muy malas, y entre «Tesis» y «El otro Gómez» escribí otra novela que la dejé afuera, que no la publiqué porque creo que no hay que darle al lector cualquier cosa. Y con las que publiqué estoy muy conforme.

P.: Una de las características de esa novela es que cada capítulo trata del fluir de la conciencia de los dos protagonistas, el estudiante que en su novela es el francés Paul y en la película, Gonzalo, y el profesor Bermúdez, prestigioso criminalista, lo que enriquece al lector sobre la características del conflicto.

D.P.: Eso era algo muy difícil de llevar al cine. Era casi imposible hacer un guión donde el espectador pudiera acceder al pensamiento de los personajes. Y Patricio Vega, que fue el guionista, lo hizo muy bien, Me sorprendió gratamente. «El otro Gómez» es más fácil de llevar al cine porque es una sucesión de situaciones, y hay narcotraficantes y la DEA y helicópteros. Pensé que iba a ser llevada al cine, y no «Tesis» que en el mejor de los casos se convertiría en una novela de culto o apreciada entre los cultores de la literatura policial, pero no una novela popular como está sucediendo ahora, que está en la lista de los best sellers gracias a la película. Lo que cambia de la novela a la película es el enfoque. Hernán Goldfried y Patricio Vega se centran en el personaje de Ricardo Darin, y toman un solo lado de la historia, lo que piensa el perseguidor, y yo cuento tanto del perseguidor como del perseguido.

P.: También es muy distinto el final de la novela y el final de la película.

D.P.: Lo que está muy bien porque le da una variación, una nueva lectura. Ir de la película a la novela para ver las variaciones, las diferencias, lo que es distinto y lo que es igual, me parece un lindo ejercicio intelectual.

P.: El final que usted plantea en su novela es más duro y va en otra dirección que el de la película.

D.P.: Yo decidí soltar la historia. La novela es mía, la película del director y que él haga lo que quiera. Yo no trabajé en el guión. Patricio Vega tenía su propia idea de cómo contar la historia. Si yo intervenía iba a estar preocupado por los cambios que se hicieran. Por caso, como usted señaló, hay un personaje que en mi novela es francés, y en la película es español, hay circunstancias que cambian y hay un final distinto. Lo que hizo Goldfried está muy bien.

P.: Hay otros cambios, por ejemplo la obsesión del estudiante, por la madre en su novela es otra, que creo que tiene que ver con su interés por el cine a lo largo de todo el relato.

D,P.: Ese personaje tiene una obsesión con la actriz Juliette Lewis, algo que no aparece para nada en la película. Juliette Lewis tiene una serie de personajes que rozan la perversión tanto en «Cabo de miedo» como en «Asesinos por naturaleza» o «Kalifornia», películas que yo estudié para la novela.

P.: El final de la novela es más duro que en la película.

D.P.: En el texto no se suponen las cosas, se saben. Pero no terminar de saber, como en la película, también es muy atractivo, y en una película engancha desde las primeras escenas. Creo que la novela y la película son dos experiencias distintas y complementarias. Uno puede completar la lectura de mi novela con la visión de una película excelente, y puede completar la película con la lectura de mi novela. Pero no se pueden comparar manzanas y peras porque son cosas distintas la novela y la película. En mi novela puedo contar lo que piensa el supuesto asesino y lo que piensa el perseguidor, es decir desde dos puntos de vista. En cine la trama va mejor si sigue los pasos de un maravilloso actor como Darín, en el rol del profesor Bermúdez. Veamos. un encuentro que en mi novela es en una sala de cine en penumbras, y en la película en una función de Fuerza Bruta, lo que es mucho más visual y cinematográfico, fue una gran idea. ¿Si me gusta más mi final? Diría que sí, por eso lo escribí. Pero me parece que el director es el dueño de la película, y el autor el dueño de la novela. Yo puedo hablar de la película como espectador, y me sentí fascinado las dos veces que la vi.

P.: ¿Qué autores le interesaban en el tiempo en que escribió «Tesis sobre un homicidio»?

D.P.: Juan José Saer en los capítulos largos y el fluir de la conciencia de los personajes. Uno es la suma de lo que leyó siempre, y yo tengo con gran referente a Isaac Bashevis Singer, mi escritor favorito, que cruza toda mi literatura a pesar de que hasta mi nueva novela no haya hablado de judaísmo nunca, Bashevis Singer, que es el último escritor en idish, influyó en mí personalmente, en las dudas sentimentales, amorosas, que tienen los personajes de todas mis novelas. Lo que hace Philp Roth me parece muy interesante. Y muerto Singer tuve que encontrar otro escritor judío que me consuele. Entre los nuestros me interesan Martín Kohan y Andrés Rivera, que es una voz personal y alguien que tiene algo que decir tanto en el contenido como desde el estilo, entre los escritores argentinos me parece el más potente. En cuanto a los escritores jóvenes, creo que la literatura argentina está cada vez mejor.

P.: ¿En qué anda ahora?

D.P.: Mi nueva novela «Max Rosen», que Sudamericana saca en octubre, es un relato algo autobiográfico, más real y no tan de ficción como en las tres primeras novelas: es un salto al vacío, y espero que tenga la suerte de las anteriores. En marzo sale por Alfaguara infantil «Te espero en Sofía», una novela juvenil sobre mi infancia. Sofía es un pasaje de Parque Chas, detrás de la escuela, y cuando un alumno se quería pelear con otro le decía: te espero en Sofía. Me da mucha ilusión poder presentarla en esa escuela donde yo fui. Bueno, en el nuevo disco de Sandra Mihanovich el primer tema, «Estoy aquí», se lo escribí yo. Tengo búsquedas diversas. Y están mis talleres literarios, que es lo que más me gusta hacer, diría que más que escribir.

Entrevista de Máximo Soto

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