28 de marzo 2012 - 00:00

La nueva Evita tiene quien talle sus joyas

Marcelo Toledo diseñó las joyas con las que Elena Roger reestrenará «Evita» en Broadway, y que también expondrá en una muestra paralela.
Marcelo Toledo diseñó las joyas con las que Elena Roger reestrenará «Evita» en Broadway, y que también expondrá en una muestra paralela.
El jueves 5 de abril, en el Marquis Theatre de Broadway, será el estreno de una nueva versión de «Evita» en una gran gala con alfombra roja. A 30 años de su últimas representaciones, la protagonista será encarnada por Elena Roger, vestida por el inglés Christopher Oran y enjoyada con los diseños del orfebre argentino Marcelo Toledo.

Toledo cruzará la famosa alfombra vestido con traje negro de Dolce & Gabbana, camisa blanca y una delgada corbata negra de Ermenegildo Zegna. Los zapatos, de pana y charol, también de Dolce & Gabbana. Dice que no tiene cábalas y que no cree en brujas pero, por las dudas, llevará un cinturón negro con hebilla de plata como el que le hizo una vez a Ricky Martin; los gemelos, como los que le encargaron para Barak Obama y en la solapa, una flor de plata igual a la que usa Roger en el musical. El perfume, Blue de Chanel, es un regalo de su amiga Marcela García.

Mientras llega el momento Toledo repasa ante este diario una anécdota: «Si bien las negociaciones llevaron por lo menos dos años, con sus más y sus menos, cuando viajé en noviembre el director de vestuario me pidió que le prestara una joya para el productor general, que estaba invitado a la gala de Bette Midler: ella tiene una fundación que cuida parques y jardines y hace una gala anual. Así que este señor me pidió una alhaja para la esposa del productor, ya que la pareja iba a la fiesta, que coincidió con Halloween, disfrazada de Perón y Evita. La mesa costaba 65 mil dólares, era para diez comensales y cada uno iba caracterizado como alguno de los personajes de la obra. Les presté el collar (la réplica de aquel de La Razón de mi Vida), tardaron unos días en devolvérmelo, pero cuando regresé ya tenía el listado de las piezas que me pedían y empecé a trabajar».

Ahí empezó la carrera contra el tiempo: había que hacer 35 piezas en 90 días. Después de muchos mails, de examinar los archivos con todos los diseños que mandaron de Broadway, de revisar maquetas y ponerse de acuerdo. «Fue un trabajo conjunto con el vestuarista Christopher Oran que también estuvo en la Evita que Elena hizo en Londres» precisa el creador de estas piezas entrenadas para el quita y pon durante las más de dos horas que dura el espectáculo. «Las joyas son similares a las auténticas pero atienden ciertas reglas de la perspectiva, teniendo en cuenta que un espectador de la cuarta butaca no ve igual que el de la fila 30. Por otra parte una alhaja convencional se usa en ocasiones especiales, puede tener cierres minuciosos que se manipulan con cuidado en la tranquilidad de un vestidor; en cambio aquí la protagonista canta, baila, llora, grita, de modo que había que lograr no sólo broches más fuertes sino que las joyas fueran más resistentes, así que las uniones son de un material más potente que el que se emplea habitualmente en piezas de este tipo».

Y continúa Toledo: «Hay una que ella se pone en escena, en la gira del Arco Iris, el famoso viaje a Europa, que es la réplica del collar de rubíes birmanos que Evita lleva en la foto de la tapa del libro La Razón de mi Vida. Es un collar pesado que Elena tiene que sacar de la caja y ponérselo mientras canta A New Argentina: el auxilio está en un gancho que lleva por dentro dos imanes muy fuertes».

Hay piezas de plata, de oro, bañadas en plata, bañadas en oro, algunas creadas especialmente, a partir de que el orfebre viera la versión londinense en 2006: «Evita aparecía en su lecho de muerte totalmente despojada; y la historia que he leído dice que cuando murió tenía entre sus manos un rosario que le había regalado el Papa y el escudo peronista. Yo escribí a los productores haciéndoles estas observaciones y ellos me autorizaron a agregar no sólo el rosario y el escudo peronista sino también un escudo más grande para Perón».

El escudo tiene esmeraldas, rubíes y zafiros, con la particularidad de que, como son piezas importantes, además del mecanismo del broche se agregaron unas medias argollas para que se puedan coser bien en la ropa y salir airosas de las exigencias de la coreografía de Rob Ashford.

Toledo llegará muy temprano a Nueva York para montar su exposición en el Hotel Marriott Marquis; por la tarde irá a los camarines del teatro para encontrarse con Elena Roger y verificar que las joyas estén en perfecto estado ya que son muy pocas las que tienen reemplazo si se dañan. La colección incluye aros, broches, gargantillas, anillos y prendedores y el Broche Bandera, de zafiros y brillantes.

Marcelo Toledo es el primer artista argentino autorizado por la familia Duarte y por el Instituto de Investigaciones Históricas Eva Perón para replicar las piezas más valiosas que pertenecieron a la primera dama. Después de reiteradas reuniones con la familia pudo acceder a material público y privado -fotos, catálogos y bocetos- que le sirvieron de guía para llevar adelante su proyecto. Ya en 2007 el orfebre había dado a conocer las joyas recreadas por él en la muestra Evita (Figura, Mujer y Mito), que se vio precisamente en el Museo Evita y que en su primera edición recorrió ciudades de Italia, España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Rusia y China y se repondrá en la Argentina a fines de 2012.

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