27 de septiembre 2018 - 23:51

La pasión de Santa Teresa de Jesús en el teatro

• DIÁLOGO CON ALEJANDRO TANTANIÁN SOBRE EL ESTRENO EN EL CERVANTES
“Sagrado bosque de monstruos” será interpretada centralmente porMarilú Marini, a partir de la biografía de la escritora mística de Ávila.

tantanián. “Me propuse convocar a actores de amplia convocatoria para ese público que no puede pagar una entrada en el circuito comercial.”
tantanián. “Me propuse convocar a actores de amplia convocatoria para ese público que no puede pagar una entrada en el circuito comercial.”
"Voy a buscar a los artistas conflictivos, en términos de prejuicio, para tratar de convencerlos de que se puede trabajar en el teatro oficial y que es bueno para que el público los conozca", dice a este diario Alejandro Tantanian, director del Teatro Nacional Cervantes, quien programó autores como Tato Pavlovsky o Ricardo Bartís, que nunca habían estado en esa sala, y convocó a actores como Puma Goity, Benjamín Vicuña, Antonio Gasalla o Nacha Guevara, porque "de otro modo hay un público, impedido de pagar la entrada al teatro comercial, que jamás los verá". Tantanián estrena hoy "Sagrado bosque de monstruos", concebida entre Santiago Loza, Marilú Marini y Oria Puppo. También debutó el fin de semana pasado "Las benévolas", con Gabriel Goity y dirección de Laura Yusem.

Periodista: ¿Cómo surgió "Sagrado bosque de monstruos", un viejo proyecto de Marilú Marini?

Alejandro Tantanian: Se basa en la figura de Santa Teresa de Jesús, a quien Marilú Marini conoció a través de Roberto Villanueva, lo que convierte a este proyecto en una manera de repensar su legado. Él fue un gran maestro para mí. Cuando hacíamos "Todas las canciones de amor" con ella y Santiago Loza se gestó esta idea, y sumamos a Oria Puppo en lo visual, con lo que la obra se construyó desde diversos frentes.

P.: ¿Cuál es el tema de la obra?

A.T.: Reflexiona sobre el arte de la actuación. Lo que sedujo a Marini y a Villanueva sobre Santa Teresa fue que era una persona que estaba muy en la tierra, creaba conventos y ayudaba, pero además era muy espiritual, tuvo muchas revelaciones, con lo que se genera una tensión entre lo material e inmaterial. Y ligado al trabajo del actor como cuerpo material que encarna personajes inmateriales.

P.: ¿Y el otro estreno, "Las benévolas" de Jonathan Littell?

A.T.: Está basado en una novela polémica en su momento que le da voz a un nazi retirado, que vive en una lejana posguerra. Hay una primera parte en la novela de más de 1400 páginas que presenta un punto neurálgico de discusión acerca de los números de las guerras, de las víctimas. Me parecía que era una discusión vigente para ser abordada por el teatro público. Aparece esta cuestión del número que acordamos exponer para hablar de algo que no está más, las víctimas, más allá de la cifra exacta. Laura Yusem tiene enorme trayectoria y un vínculo estrecho con este tema, mientras Gabriel Goity aporta una empatía poderosa y permite un vínculo más popular en términos de convocatoria.

P.: ¿Cuando piensa elencos tiene en cuenta el actor "famoso" para sumar público?

A.T.: Hemos hechos trabajos de alta convocatoria y siempre es bueno no mostrar lo que se espera ver de ese actor sino otra cosa. Cuando Benjamín Vicuña hizo "Eva Perón" llegaban aquellos que lo seguían de novelas o series y lo venían a ver en un papel impensado. Es bueno trabajar con esos artistas planteándoles un riesgo y llevándolos a que se corran de lo que puede ser esperable. Y además tienen un grado de conocimiento y penetración muy importante, como el caso de Goity.

P.: ¿Qué temas o autores no pueden faltar en el Cervantes?

A.T.: Me planteo qué o quiénes nunca estuvieron en este teatro y deberían estar. La lectura integral de Tato Pavlovsky no había sido estrenada en el Cervantes. Algo raro y central en la dramaturgia. Es probable que le hayan ofrecido estar y haya dicho que no, no tenía vínculo con el teatro público. Hicimos el laboratorio con Ricardo Bartís, alguien a quien el público en general no conoce; hicimos "La terquedad" con Spregelburd, que tampoco había trabajado en el Cervantes, convocamos a Emilio García Wehbi, que nunca había hecho una obra en una sala grande. También hablé con Nacha Guevara y Antonio Gasalla, artistas insoslayables que no pasaron por el Cervantes y no serán vistos por un público que no puede pagar la entrada al teatro comercial.

P.: Cuando planteó dar un viraje al Cervantes, ¿consideró que estaba quedando viejo?

A.T.: Las direcciones muchas veces son espacios más fuertes en términos de tradición que los directores. El edificio dicta qué hay que hacer, hay cierta cosa del teatro como espacio vacío que espera que se le asigne una intención, para mi ésa es hacer teatro y arte contemporáneo, dar cuenta del presente no del pasado. Claro que uno puede revisar obras del pasado como hicimos con Shakespeare o Séneca.

P.: ¿Qué puede adelantar de futuros estrenos?

A.T.: Abordaremos a Alberto Ure, su legado, y haremos una versión que dejó sin estrenar del "Edipo Rey" de Sófocles. Es de importante actualidad respecto de los gobiernos y sus límites. También pensamos hacer una versión de un texto de Lamborghini.

P.: ¿Cómo evalúa el teatro off y el comercial?

A.T.: La oferta es enorme pero se ha dado un golpe al bolsillo que genera retracción, aunque el Cervantes mantiene su público. El comercial hace tiempo no es lo que era, recuerdo en mi adolescencia, poder ver en calle Corrientes a Tennessee Williams, grandes montajes como el "Drácula" de Renán, era la época gloriosa del teatro comercial y también era otro país. Lo importante en momentos críticos es sostener la actividad; que Rottemberg abra un teatro nuevo habla de la buena salud de la gente que se dedica a esto, hay cierta hidalguía.

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