27 de julio 2009 - 00:00

La potencia según Mariana Telleria

Aun cortado y trasladado a un ámbito tan ajeno como una galería de arte, el tronco con sus ramas que presenta Mariana Telleria conserva y transmite la fuerza poderosa de la naturaleza.
Aun cortado y trasladado a un ámbito tan ajeno como una galería de arte, el tronco con sus ramas que presenta Mariana Telleria conserva y transmite la fuerza poderosa de la naturaleza.
No es la primera vez que un artista presenta un árbol de verdad en una galería de arte, y tampoco es la primera vez que ocupa las salas de Alberto Sendrós. Sin embargo, el inmenso tronco con sus ramas que llevó Mariana Telleria, tiene la potencia de un elefante en un bazar. Es decir, aún cortado y trasladado a ese ámbito tan ajeno a sus comarcas, el árbol conserva y transmite la fuerza poderosa de la naturaleza. De esta potencia que está en el «ser» de las cosas habla Telleria, cuando asegura que tienen la posibilidad de volverse maravillosas.

Lo cierto es que el tronco, y los domésticos y confortables almohadones estampados que lo acompañan, resultan gratamente acogedores, crean un clima que inducen al espectador a imaginar situaciones amables.

El resto de la muestra resulta más intelectual, casi no se reconoce la jovencita que en 2007 ganó el premio del público de Cultural Chandon por su «Cama taller». Ahora, en unas vitrinas inmaculadas que recuerdan las del británico Damien Hirst, hay objetos con un distanciado poder evocativo, que hablan tanto de la vida como de la historia del arte. «Tengo ideas que me necesitan como un dj, entonces: elijo, me apropio o encuentro cosas y las combino, edito, pego y uso, entendiendo ese uso como producción. En cambio, hay veces que me transformo en un ingeniero que intenta resolverlo todo, y hasta lograr lo que quiere ver: investiga, busca modos y construye usando siempre las manos como la mejor tecnología».

Como artista, Telleria piensa que «hay millones de recursos puestos a nuestra disposición y antojo, hay algo por todos lados, tenemos tanto que me da miedo, lo que realmente me importa es qué puedo hacer con eso».

A.M.Q.

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