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La primera comedia de Siri Hustvedt
Siri Hustvedt
«A través del humor abordo la pérdida y el dolor», cuenta la autora estadounidense de ascendencia noruega, que acaba de participar en Buenos Aires de un diálogo público con la escritora argentina Luisa Valenzuela y también firmó ejemplares de sus libros. «Es mi primera comedia, estoy muy orgullosa de eso. Aunque es una comedia en el antiguo sentido de la palabra, ya que ocurren cosas bastante tristes». «The Summer Without Men», que se publicará a finales de año en español, «gira en torno a pausas, interrupciones en una vida», explica Hustvedt, casada desde hace 30 años con Paul Auster.
Su quinta novela, con numerosas alusiones al cine y a las comedias de Hollywood, comienza cuando una mujer es abandonada repentinamente por su esposo y termina en un psiquiátrico. «Realmente adoro este personaje. Y esta voz, esta suerte de voz enojada e irónica, me dio mucho placer. Mi esposo llegaba a casa y me escuchaba reírme, realmente me divertí al escribirlo. Y creo que la risa tiene un valor terapéutico muy importante», considera la mujer rubia, delgada y alta que vive en Brooklyn, con obras traducidas a casi 30 idiomas.
La celebrada ensayista y novelista (Minnesota, 1955) relata con franqueza lo que la motivó a pensar en el tema: «Durante los últimos 15 años tuvimos algunas parejas muy amigas, que estuvieron casadas tanto tiempo como nosotros, y de repente se acabó». El impacto de estas rupturas cercanas la llevó a hilar esta novela, a la que clasifica como «comedia feminista». «Busca ser un texto un poco subversivo», señala.
Consultada acerca de cómo es la convivencia de dos escritores, no duda: «Para nosotros fue más fácil, nos leemos nuestros textos. Hemos sido importantes el uno para el otro en el sentido de escucharnos. Nos criticamos, a veces más que otras, pero realmente confiamos en el otro».
La autora de las novelas «Todo cuanto amé» y «Elegía para un americano» recuerda exactamente el momento en que decidió dedicarse a la literatura. «Tenía 13 años. Estaba pasando el verano con mi familia en Reykjavik, Islandia, y fue un verano de lectura, leí decenas de libros. Y pensé: si esto es lo que son las novelas, si esto es escribir, ¡quiero hacerlo!».
Agencia DPA

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