5 de julio 2017 - 22:11

La realidad limita la arrogancia de Trump

Impedir el desarrollo misilístico y atómico del Gobierno comunista había sido una promesa explícita del presidente. Como una guerra resultaría demasiado peligrosa, acaso sólo le quede minimizar los daños.

La realidad limita la arrogancia de Trump
Washington - Pese a los esfuerzos por involucrar a China en su política frente a Pyongyang, Donald Trump ve cada vez más cerca la situación que había prometido evitar: una Corea del Norte dotada de misiles nucleares capaces de alcanzar territorio de Estados Unidos.

"Eso no va a pasar", había declarado el presidente estadounidense el 2 de enero, al hablar sobre la perspectiva de que Corea del Norte se dotara de un misil nuclear intercontinental.

Pero Pyongyang realizó ayer el ensayo de un misil balístico que, según el Pentágono y especialistas, es capaz de alcanzar Alaska.

La duda reside actualmente en la capacidad del régimen de dotar a sus misiles de una cabeza nuclear suficientemente pequeña y protegida, pero eso es sólo cuestión de tiempo.

A pesar de la firmeza que Trump mostró sobre este tema, no parece encontrar la manera de detener el avance nuclear del régimen de Pyongyang.

El Gobierno de Estados Unidos contaba con que China, el único gran socio internacional de Corea del Norte, presionara al régimen. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos no oculta su frustración con respecto al papel de Pekín.

"¡Quizá China haga un movimiento de peso en Corea del Norte y ponga fin a este sinsentido para siempre!", tuiteó ayer Trump.

Según The New York Times, el mandatario advirtió el domingo a la noche al presidente chino, Xi Jinping, que Estados Unidos se prepararía para actuar solo. Las medidas estadounidenses podrían consistir en sancionar a las empresas chinas, especialmente a los bancos, que mantengan relaciones comerciales con Corea del Norte. La semana pasada, Washington adoptó por primera vez este tipo de medidas.

Al mismo tiempo, el Pentágono continua trabajando en las opciones militares contra el régimen de Pyongyang, pese al riesgo de provocar un gran conflicto en la península de Corea.

El Presidente "nos pidió que preparemos una serie de opciones, incluidas las militares", señaló el general H.R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional. Pero "nadie quiere llegar a eso", ya que todo el mundo entiende que hay un "severo peligro para la población de Corea del Sur, tomada como rehén" por los misiles norcoreanos, explicó.

Una guerra sería "catastrófica" e "incluiría muy probablemente a Japón", advirtió por su parte Jim Mattis, secretario de Defensa de Estados Unidos.

Para varios expertos estadounidenses, Washington no tiene hoy otra opción que tomar nota de los progresos de Pyongyang y buscar objetivos menos ambiciosos que simplemente pedirle que abandone su programa de misiles nucleares.

"La ventana para negociar una península de Corea libre de armas nucleares", el tradicional objetivo de Estados Unidos, "está cerrada", dijo Jeffrey Lewis, investigador del Instituto de Estudios Internacionales de Middlebury, con sede en California.

Washington debería tomar nota de los progresos de Corea del Norte y tratar de "reducir la tensión" con Pyongyang fortaleciendo la política de "disuasión", añadió el académico.

"Es inútil presionar para impedir el paso de un umbral que ya fue cruzado", añadió Adam Monte, un experto del Center for American Progress en Washington.

"Lo mejor que podemos esperar ahora es disuadir, contener, restringir" al régimen de Pyongyang y en el "largo plazo, reformarlo", señaló Adam Mount en Twitter.

Agencia AFP

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