La rueda del viernes, cuando el Dow retrocedió un 0,82% a 9.321,4 puntos, fue clave para determinar el resultado negativo de la semana, que llevó a que el Promedio Industrial perdiera un 0,52%. Porcentualmente, no es mucho, pero rompe una seguidilla de cuatro semanas consecutivas de suba que fueron alimentadas básicamente por los estados contables de las empresas. Por eso hay cierto temor a que la baja continúe en los próximos días, ya que lo más grueso de la temporada de balances terminó y las últimas señales sobre el gasto de los consumidores no han sido lo suficientemente poderosas como para garantizar una salida clara de la recesión. Con una serie de datos sobre la manufactura (hoy), inflación (mañana los precios mayoristas) y construcción (varios, a lo largo de la semana), además de lo que pueda llegar a decir el viernes el presidente de la Fed en Wyoming, como principales noticias esperables hay temor también a que el volumen negociado no repunte lo suficiente como para sostener cualquier recuperación eventual que pudiéramos tener.
Si bien desde que arrancó la temporada de balances se viene hablando del desenganche entre lo bursátil y el precio del petróleo, es interesante remarcar que de la mano del 4,27% que cedió el precio del crudo este viernes (quedó en u$s 67,51 por barril) la semana resultó negativa en un 4,82% rompiéndose también una seguidilla de cuatro semanas seguidas en suba. Si algo evidencia esto, es que tanto las acciones como los commodities se están moviendo en respuesta a un elemento común. En la semana, el dólar perdió un 3% ante el yen, quedó sin cambios ante el euro, y la intervención de la Fed rindió sus frutos con la tasa de 10 años bajando a un 3,55%.
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