Fue la primera vez en siete semanas que una de ellas arranca con una rueda perdedora. El retroceso estuvo lejos de ser importante, apenas un 0,34% que colocó al Dow en 9.337,95 puntos, pero como es la primera vez desde que comenzó la segunda pata alcista del rally que esto ocurre, no tuvimos muchas novedades relevantes y el volumen negociado se acercó a los más bajos del año (menos de 1.100 millones de papeles en el NYSE), más de uno recordó que nos acercamos a setiembre, tradicionalmente el peor mes del año para la inversión bursátil. Esto que podría ser mera cháchara no lo es si tenemos en cuenta que: a) en apenas cinco meses el mercado bursátil trepó un casi, sin precedentes, un 49%; b) los contratos de volatilidad futura (Índice VIX) hablan de una expectativa de baja accionaria/aumento de la volatilidad comparable a la de hace un año y c) el resultado de la inversión en acciones desde 1928 promedió un -1,3%. Podríamos agregar otros puntos en igual sentido (por ejemplo, Mark Mobius de Templeton anunció ayer que espera un derrumbe accionario global del 30%, Warren Buffet sólo esta comprando deuda AAA corporativa o de gobiernos extranjeros, el Tesoro deberá colocar un monto sin precedentes de Treasuries que llega a u$s 75.000 millones, etc.), pero no agregarían nada a lo fundamental. De todas formas, al afinar la puntería sobre el Dow, lo que vemos es que Alcoa, Cisco y 3M fueron quienes lideraron la baja del Promedio retrocediendo más del 3% cada una. Esto tiene que ver al menos en parte con el retroceso de los commodities (el petróleo cerró en u$s 70,62 por barril y el oro en u$s 947 la onza), que hizo que lo peor de la jornada le tocara al sector de materiales.
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