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La soja subió el 30% en un mes y trae alivio al gobierno
-cuando la oleaginosa llegó a los u$s 287,9- y mejora el humor de los sojeros, que vuelven a negociar (aún hay cerca de 8,5 millones de toneladas de soja acopiadas), y del Estado, que espera poder recuperar la recaudación vía retenciones.
La racha positiva también alcanza a los cereales. El trigo cotizó ayer a u$s 236,35 por tonelada en el Chicago Board of Trade, con suba del 4,34%. Escaló un 40,5% desde el 5 de diciembre. El maíz, en tanto, se pagó a u$s 168,3 por tonelada (+3,95%) y ganó un 45,6% desde la depresión sufrida la primera semana de diciembre.
Ante los vaivenes del mercado, los analistas no arriesgan pronósticos a largo plazo, pero hay coincidencia en que los precios no deberían descender más allá de los valores actuales, al menos durante este inicio del año.
Colaboración
Una suma de factores colabora en este ascenso de la soja y los granos en general. Wall Street y el petróleo acompañaron ayer con subas del 0,7% y del 0,5%, respectivamente. Aun así, se observó un cambio de curso durante las últimas semanas: un distanciamiento de la dependencia de las variables del mercado financiero y, en cambio, más influencia de factores endógenos, vinculados a clima, marcha de las cosechas y demanda mundial de alimentos.
En esta línea se encuentran los nocivos efectos provocados por la sequía en los campos de la Argentina y Brasil, países que ingresan en la cosecha de soja y maíz. A corto plazo, la zona núcleo local sólo espera algunas leves precipitaciones para este fin de semana, y con la siembra ya casi terminada, no está confirmado que la soja pueda completar una superficie de 18 millones de hectáreas. A su vez, se teme por una fuerte reducción en los rindes. El trigo ya sufrió las consecuencias y tendrá este año la peor campaña en 20 años, con una producción en torno a 9,5 millones de toneladas.
Similitud
En Brasil, los estados agrícolas de Paraná y Río Grande do Sul, atraviesan una situación similar a la de la Argentina. Durante diciembre, los suelos recibieron alrededor del 60% menos de lluvias que lo normal para esa época del año.
Por su parte, en materia de demanda, el fantasma de la recesión demostró tener sus límites. «El mundo tiene que comer. Esto es algo tan simple como cierto. China y la India seguirán necesitando granos», señaló Miguel Calvo, vicepresidente de ACSOJA. «Claro que a esto hay que sumar la incertidumbre en torno a la futura demanda de biocombustibles, y tener en cuenta que el contexto financiero sigue siendo inestable», agregó. «Hace 30 días, los precios actuales hubieran desatado una fiesta. Hoy se los puede considerar buenos, porque se observa que vuelve a negociarse», opinó el empresario sojero.
Para Alberto Rodríguez, gerente ejecutivo de Cámara de la Industria Aceitera de República Argentina (CIARA), los precios se mantendrían estables. «Estamos en un nivel que puede pensarse que es bajo y que tendería a mantenerse. No hay muchas razones, en los primeros meses del año, para que haya caídas fuertes adicionales», señaló.
Mientras tanto, en el mercado local, la soja disponible también aumenta su precio y ayer cerró en $ 850 por tonelada (suba del 2,41%). A su vez, los futuros de mayo llegaron a u$s 232,2 la tonelada, con incremento del 2,74%. El trigo se pagó a $ 418 la tonelada
(-3.91%) en Buenos Aires, y ganó un 2,5% en sus futuros de enero, que cerraron a u$s 122,8. El maíz disponible subió un 5,45% y culminó la jornada a $ 348 por tonelada. Los futuros de abril cotizaron a
$ 118,9 (+2,5%).

