17 de febrero 2010 - 00:00

La sorpresa no fue la suba de las acciones

La sorpresa no fue la suba de las acciones
Una bomba en la sucursal griega del JP Morgan (con las implicancias que esto tiene para el rescate crediticio de ese país), crecientes tensiones entre Occidente e Irán por el tema nuclear (que se reflejaron en una suba del 4% en el precio del petróleo), pero, a diferencia de lo que podría esperarse, en esta oportunidad, no fue el dólar el gran beneficiado (con la mayor baja desde noviembre al ceder un 0,9%), sino la moneda europea. Así, pero con una raíz diferente, repetimos una vez más la sucesión de hechos que suele determinar -casi todos los días desde hace un año- la suerte del mercado bursátil. Los commodities ajustando su precio en fusión de la desvalorización de su moneda patrón, lo que se tradujo en una suba del 2,6% en promedio (la mayor en tres meses); las empresas que más ganan con el incremento de los productos básicos liderando las Bolsas (Chevron, acompañada por Merck y su buen balance, fue la estrella del Dow; algo más atrás, los papeles financieros reflejando la suba del Barclays Bank) y, como saldo final, el Promedio industrial avanzando un 1,68%, a 10.268,81 puntos en el primer día operativo de la semana.

Desde lo operativo, la rueda no aparejó sorpresas, desarrollándose de menor a mayor, sin prisa pero sin pausa (¡atención que el volumen apenas orilló 1.080 millones de acciones en el NYSE!). Sin embargo, el resultado fue la mayor suba porcentual desde el 9 de noviembre. Esto habla de dos fenómenos que no son excluyentes. Por un lado, un rearmado de posiciones de compra en un mercado que a las claras venía sobrevendido (especialmente, en el frente cambiario). Por el otro, un incremento en la volatilidad del mercado o, dicho de manera más coloquial, un incremento en la dispersión de las opiniones de los inversores.

Con esta visión, es evidente que la idea de hacer pronósticos sobre lo que puede venir no pasa de ser un juego intelectual. Lo que queda de la semana nos asegura, además, una serie de factores capaces de mover los precios hacia uno u otro lado, de manera tal que no hace sino ratificar lo dicho en el punto anterior. Entonces: cuidado con los pronósticos (en uno u otro sentido).

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