6 de agosto 2014 - 00:00

La tercera fue la vencida

Waratahs se coronó por primera vez en la historia en una final para el recuerdo al doblegar de manera agónica a Crusaders en Sydney

¡Campeones! Todo Waratahs celebra con la copa la obtención del torneo.
¡Campeones! Todo Waratahs celebra con la copa la obtención del torneo.
Fue una final para el infarto. El público australiano llenó el estadio para ver campeón a su equipo por primera vez en la historia del Súper Rugby. No se podía escapar. Pero enfrente había un gran rival. Crusaders llegaba con su vieja leyenda de miles de batallas y de jugadores curtidos para este tipo de partidos. Y salió el partido que todos esperaban. En la última jugada Waratahs se quedó con el triunfo por 33 a 32 y el festejo fue intenso e interminable para el justo campeón. El mejor de la fase regular y el que dejó el corazón en la cancha para obtener su primera alegría en el historial. Fueron los locales los que dominaron gran parte del partido. Pero eso no le alcanzó para sacar una diferencia que le permita jugar con la tranquilidad de un score abultado. Crusaders, más allá de ser inferior en el juego, se las ingenió para estar siempre cerca en el marcador. Tanto fue así que a falta de 4 minutos para el final logró pasar adelante tras un penal convertido por Colin Slade. El estadio enmudeció y parecía que otra vez iban a ser invitados a un festejo ajeno. Pero Waratahs tenía un cartucho más para gastar. Fue a la carga y provocó el error de Richie McCaw. Sí, justo el jugador más experimentado de la cancha entró mal en un ruck y le propició la chance para ser campeón. Fue Foley y con una patada que se recordará por mucho tiempo le dio el título a su equipo. Un final

acorde para dos rivales que mostraron lo mejor del rugby, y no se guardaron nada.