30 de diciembre 2011 - 00:00

La UIA cree que pelea con Moyano no tiene retorno

José Ignacio de Mendiguren
José Ignacio de Mendiguren
La Unión Industrial Argentina (UIA) ya busca un nuevo interlocutor en el campo gremial: pese a lo dicho hace dos semanas por su presidente José Ignacio de Mendiguren respecto de que «nuestro referente sigue siendo Hugo Moyano, hasta que los trabajadores no decidan otra cosa», en la central fabril campea la idea de que el enfrentamiento del secretario general de la CGT con el Gobierno no tiene retorno.

Éste será uno de los dos temas centrales que tratará el Comité Ejecutivo de la UIA cuando se reúna el martes. El otro, obviamente, será el escenario que se abrirá en el país a partir del día siguiente, el miércoles, cuando la presidente Cristina de Kirchner será operada de su afección en la tiroides.

Excepción

Esta reunión, no se habría efectuado si no se hubiese producido el anuncio sobre la salud de la Presidente: en enero los principales dirigentes empresarios suelen tomarse vacaciones y la UIA -lo mismo que casi todas las demás entidades sectoriales- entran en pausa hasta febrero.

Este año no será así, al menos en la primera semana del año: casi todos los integrantes de la «mesa chica» de la central fabril regresarán de sus lugares de vacaciones para la reunión del martes, y permanecerán en Buenos Aires durante toda la jornada siguiente, al menos hasta que haya terminado el procedimiento quirúrgico al que será sometido la Presidente en el Hospital Austral.

Solidaridad

Ayer uno de sus vicepresidentes, Juan Carlos Sacco, se comunicó con el secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli para expresarle la solidaridad de la industria ante el difícil momento que atraviesa Cristina de Kirchner. «Es la Presidente de todos los argentinos, y vamos a rezar por su salud», le habría dicho el empresario gráfico al funcionario. Parrilli agradeció el gesto, que seguramente será complementado el martes con un comunicado institucional de la UIA en el mismo sentido.

En relación con el vínculo con el movimiento obrero, la UIA no quiere minar la «luna de miel» que atraviesa su relación con el Gobierno en aras de la que tienen con Moyano, una historia que arrastra más sinsabores que alegrías.

De Mendiguren viene intentando convencer al camionero de mirar «la foto y no la película» de la conexión patronos-obreros, o sea discutir temas estratégicos y salir de la cápsula de las disputas por el salario. De hecho, la última propuesta que le acercó De Mendiguren a Moyano fue un acuerdo tripartito (UIA-CGT-Gobierno nacional) para fijar un techo a los reclamos salariales de cara a las paritarias que arrancan en marzo. El argumento que le acercó el empresario al camionero es sencillo pero difícil de entender desde la óptica gremial: aumentos del 25% contra devaluación proyectada del 6% para todo 2012 es una fórmula que destruirá lo poco que queda de la competitividad de la industria nacional.

A estos pedidos reiterados en el tiempo -que en la esperanza de De Mendiguren debían terminar en la conformación de un Consejo Económico-Social a la española- el máximo dirigente sindical les respondió históricamente con tomas de empresas y pedidos de aumentos desproporcionados.

Fogonero

Algunos dentro de la UIA están convencidos de que llegó la hora de cobrarle a Moyano esos desplantes y apoyar a quien elija Cristina para sucederlo.

Es que varios dirigentes de la UIA con buena llegada a las cercanías de la Presidente saben de primera mano que quien fogonea la distancia con Moyano es nada menos que su hijo Máximo Kirchner, por motivos conocidos y que tendrían que ver con el fallecimiento del expresidente Néstor Kirchner.

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