| Por el éxito que había tenido "Monsters Inc" hace ya doce años, se diseñó una segunda parte a modo de precuela, para que se conociera a Mike Wazowski y y James P. Sullivan en su época universitaria. |
Práctica habitual para lucrar con franquicias rentables, lo importante es que ese pasado sea más interesante que el presente del film incial, y este no es justamente el caso.
Esta segunda parte no carece de brillo, perfección en el diseño, imaginación para deslumbrar con un catálogo asombroso de mostruos adolescentes y sus profesores, pero no logra igualar, ni por asomo, la creatividad que desbordaba la primera, que era un universo nuevo por explorar.
La idea genial de la cadena de puertas que corrían a toda velocidad con niños dentro para que los montruos de la compañía ingresaran a asustarlos, en esta segunda parte no aparece, salvo cuando los estudiantes visitan la empresa en la que aspiran a ejercer su doctorado en sustos. Pero la atención está puesta en los monstruos y no en aquel mecanismo de puertas.
Tampoco está la tierna nena, "Boo", con la que Sullivan se encariñaba mientras ella se colaba en el mundo de los monstruos (y que tanto gustaba al público infantil). En cambio, ahora hay legión de retos universitarios, lecciones muy graciosas de cómo asustar según el perfil de nene que se tenga enfrente y la temible decana en forma de dragón con expresiones gestuales.
En "Monsters University" se explica cómo el aparentemente incompetente Wazowski y el temible Sullivan, heredero de un apellido trascendental en la familia de asustadores, forjaron la amistad y sociedad que se ve en la primera "Monsters". De modo que se cuela, en cada secuencia del film, el obesivo carácter de un persistente Wazowski, estudioso e inteligente pero a quien nadie tiene miedo, en contraste con la bestia celeste campeona en aullar pero incapaz de agarrar un libro ni un lápiz.
Con un palacio universitario en forma de monstruo como telón de fondo (a muchos les recordó al Hogwart de Harry Potter, inclusive hay una escena similar a la de las escobas voladoras) el espíritu es el de la crueldad de los adolescentes, los bandos típicos de la estudiantina y el grupo de musculosos cancheros que juega al rugby animado por porristas monstruosas.
De modo que esta sería una suerte de "American Pie" protagonizada por monstruos, aunque sin las guarradas ni los gorditos de aquella, y en cambio, con mucho más ingenio. Sin embargo, está bien lejos de joyas de Pixar como "Toy Story", "Nemo", "Rattatouille" o "Up", entre las más destacadas.
Si bien divierten los momentos de escapes y persecusiones alocadas, en especial las "Monstruolimpíadas" con retos a los que se someten los equipos, también abundan las escenas dialogadas con reflexiones y alguna moraleja. Si se ve en idioma original se disfruta de las voces de Billy Crystal y John Goodman.


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