“La violencia del bullying es atroz”

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• JUAN JOSÉ JUSID VUELVE AL CINE DESDE MAÑANA CON "VIAJE INESPERADO"
El consagrado realizador de “Tute cabrero” presenta una historia de vínculos paterno-filiales.

"Tenemos un privilegio: un señor va al cine, paga por adelantado, y nos entrega dos horas de su vida para ver una buena historia. Y nuestra obligación es darle una buena historia. En eso somos como Scherezade, que arriesgaba su cabeza si al sultán no le gustaba la historia de esa noche". Así habla Juan José Jusid, que lleva 50 años, 15 películas, 4 miniseries y más de 1300 cortos publicitarios captando la atención del público, desde "Tute cabrero", "Los gauchos judíos", "Asesinato en el Senado de la Nación", "Made in Argentina" y otras cuantas historias bien recordadas hasta "Viaje inesperado", que estrena esta semana. Dialogamos con él.

Periodista: Usted empezó muy joven.

Juan José Jusid: Tenía 17 años. Fui a un curso nocturno en la asociación de cortometrajistas que conducía Simón Feldman y poco después entré al cine publicitario. Entre los docentes, el director Roman Viñoly Barreto nos recalcaba (y esto lo sigo aplicando) la conveniencia de meterle la cuarta pared en la nuca al espectador y hacerle vivir una historia con los personajes sin que se note la presencia del director. Uno debe superar el narcisismo.

P.: Al estilo clásico.

J.J.J.: Nada de hacerse ver como si fuera un virtuoso. Ese es un defecto que también tienen algunos técnicos y actores, cuando cada uno quiere destacar su parte como si fuera un equipo de fútbol mal ensamblado.

P.: Lo cual nos lleva a la familia mal ensamblada de su nueva película.

J.J.J.: Acá hay un ingeniero instalado en Río de Janeiro, que debe volver urgente porque el hijo de su primer matrimonio está en problemas. Por alguna razón se ha vuelto rebelde, hostil. Y alguien tiene un coma alcohólico. Me dicen que al Hospital de Niños llevan chicos en coma todas las noches, imagino que para un padre eso debe ser desesperante.

P.: Usted también plantea el famoso bullying.

J.J.J.: Que siempre existió, pero solo a nivel de "cargada", sin provocar mayores resentimientos ni llegar a los extremos actuales, donde hay un nivel superlativo de violencia. Lo más grave es que todo un público de chicos festeja esas acciones, las graba y difunde como una gracia, en vez de impedirlas o contener al débil. Y eso pasa en todos los sectores, sean privilegiados o carenciados. No podemos negar el problema.

P.: ¿Cómo se acercó al tema?

J.J.J.: Comencé entrevistando adolescentes, incluso a dos nietos míos. Luego tuve que traducirlos, porque tienen su dialecto. Busqué interpretar su mundo sin meter la pata, sin moralina ni bajada de línea. Luego fui elaborando un guión sobre el posible reencuentro de un padre con su hijo, algo que pasa por el afecto, la confesión mutua. Acá, cuando dejan las charlas intrascendentes y hablan de cosas viscerales, cuando cada uno habla de sus memorias dolorosas, se aproximan.

P.: Cuéntenos de los intérpretes.

J.J.J.: Pablo Rago, que en cierto momento se descubre como un héroe romántico, y Tomás Wicz, el chico de "2 + 2", con quien ya había grabado un capítulo de la miniserie "Historias de diván", aquella de Jorge Marrale como psicoanalista. Creo que Wicz hizo un trabajo noble. Con él debuta como actriz Valentina Etchegoyen, Valen, la "influencer", y lo hace bien.

P.: A propósito, usted hizo debutar en cine a Natalia Oreiro en otra historia de encuentros y desencuentros paterno-filiales.

J.J.J.: Es cierto, fue "Un argentino en Nueva York". Ella ya tenía su fama, pero igual me dijo "primero quiero hacer un casting". No cualquier famosa tiene ese gesto humilde. Y algo parecido me ocurrió con Valentina.

P.: Las otras famosas de "Viaje inesperado" son Cecilia Dopazo y Débora Nascimento, la de "Avenida Brasil".

J.J.J.: A quien en cierta escena le pusimos una pancita de embarazada. No es por pontificar, pero al año siguiente quedó embarazada de veras. Lo del rodaje en Río fue una sorpresa muy agradable. No preveía una coproducción, pero unos brasileros se entusiasmaron al enterarse del proyecto en Ventana Sur, y consiguieron a Petrobras como sponsor, por esa ley de mecenazgo tan buena que ellos tienen. Incluso íbamos a filmar algo en una plataforma petrolera, pero justo la empresa entró en juicio y el juez nos quitó la autorización. Terminamos filmando en tierra firme.

P.: Y en Bolívar. ¿Por qué Bolívar?

J.J.J.: Porque es una ciudad agradable, tranquila, pero donde también ocurren esos episodios de violencia que dijimos. En total filmamos una semana en Bolívar (de paso vimos los muchos aportes de Marcelo Tinelli al hospital, el cine, y otros lugares de su ciudad), otra semana en Brasil y tres en Capital. Antes lo normal eran 6 o 7 semanas como mínimo. Pero lo hicimos, pese a las condiciones apretadas.

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