16 de noviembre 2016 - 00:00

Las grandes ciudades de EE.UU. se rebelaron contra las medidas antiinmigración

Se proponen ser “un santuario” para los indocumentados. El magnate prometió expulsar a 3 millones de personas con antecedentes delictivos y retirar fondos a las regiones que no cumplan con el plan.

 Washington - Grandes regiones de Estados Unidos salieron al cruce de la propuesta antiinmigración de Donald Trump y anunciaron que harán todo lo que esté al alcance para proteger a los indocumentados, pese a las amenazas del presidente electo de negar fondos a los sectores que no se sumen a la iniciativa.

La alcaldesa de Washington DC, Muriel Bowser, afirmó ayer en un comunicado que no va a chequear el estatus migratorio o entregar para que sean deportados a los ilegales, dos días después que el magnate anunciara que una de sus primeras medidas será expulsar a 3 millones de sin papales con antecedentes. "Los valores, leyes y políticas de Washington no cambiaron el día de las elecciones. Celebramos nuestra diversidad y respetamos a todos los residentes de DC sin importar su estatus migratorio", aseguró Bowser.

Browser insistió en que la capital seguirá siendo una "ciudad santuario" porque contribuye a que los barrios sean más seguros y a que los residentes "no tengan miedo de pedir ayuda a nuestra alcaldía".

Trump señaló durante la campaña electoral que retirará los fondos federales a las ciudades y condados de todo el país que no cumplan con sus mandatos.

Un gran número de ciudades en todo el país se negaron hasta ahora a someter a sus residentes a esas pesquisas al suponer un mayor gasto, desviar recursos de la Policía local, promover el miedo de los residentes e instigar la desconfianza entre vecinos.

En la misma línea, el estado de California se prepara para presentar batalla en defensa de los indocumentados e intentar frenar el efecto de las posibles medidas emprendidas por Trump. "Quiero asegurar a los millones de personas que están aquí, buscando y contribuyendo al 'Sueño Californiano', pero que no tienen documentación, que el Estado de California los apoya completamente", manifestó el presidente interino de la Asamblea estatal, Kevin de León.

Al igual que hizo la pasada semana el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, que adelantó que "levantarán la voz" si ven medidas "hostiles" en contra de la comunidad, el jefe de Policía de la ciudad, Charlie Beck, adelantó que no trabajarán con las autoridades federales en sus "esfuerzos de deportación", pues no es su función.

Asimismo, el gobernador de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, ofreció su estado como "refugio" a inmigrantes y minorías que se sientan atacados durante la presidencia de Trump.

En su página de Facebook escribió que Nueva York se enorgullece de ser considerada "la capital progresista del país, y esto es más importante que nunca". "Somos un estado de inmigrantes", recordó Cuomo. "Déjenme ser absolutamente claro: si alguien siente que está bajo ataque, quiero que sepa que el estado de Nueva York -el estado que tiene la Estatua de la Libertad en su puerto- es su refugio", añadió el político demócrata.

"No importa si usted es gay o heterosexual, musulmán o cristiano, rico o pobre, negro, blanco o marrón, nosotros respetamos a toda la gente en el estado de Nueva York", añadió el gobernador, quien consideró que este principio de tolerancia se refleja en las leyes que han aprobado en ese estado. "Y continuaremos haciéndolo no importa lo que pase a nivel nacional. No permitiremos a un Gobierno federal que ataca inmigrantes hacerlo en nuestro estado", añadió Cuomo.

La candidata demócrata Hillary Clinton logró en el estado de Nueva York el 58,8% de los votos frente al 37,5% de Trump.

Por su parte, miles de estudiantes y profesores de las principales universidades, entre ellas Harvard o Yale, firmaron peticiones para que los centros educativos protejan a estudiantes indocumentados amenazados por las promesas de deportación.

Agencias EFE y AFP,


y Ámbito Financiero