19 de octubre 2010 - 00:00

Las protestas hacen un basural de Marsella

El conflicto por el plan de Nicolas Sarkozy de posponer la edad de jubilación golpea duramente a Marsella, donde las huelgas sindicales han dejado las calles cubiertas de basura.
El conflicto por el plan de Nicolas Sarkozy de posponer la edad de jubilación golpea duramente a Marsella, donde las huelgas sindicales han dejado las calles cubiertas de basura.
Marsella - Basura apilada en las calles, petroleros inmóviles frente a la costa, filas de automovilistas ansiosos en las estaciones de servicio: el puerto de Marsella se está volviendo la capital del malestar social de Francia.

Mientras las huelgas contra la reforma de pensiones barren el país, la segunda ciudad y mayor puerto francés reclamó el escenario principal con su huelga de tres semanas que ha vaciado los depósitos de combustible, mientras los trabajadores de refinerías se unieron a las huelgas nacionales por las pensiones.

Afectada por las huelgas ferroviarias, postales, marchas callejeras y paralizaciones escolares esta semana, además de una huelga de recolectores de basura y puertos bloqueados, la ciudad mediterránea se ha vuelto famosa por la resistencia a la reforma, y el alcalde Jean-Claude Gaudin atacó a los sindicatos.

«La CGT está matando al puerto de Marsella», dijo el alcalde del gobernante partido conservador UMP a la televisión francesa. También consideró que enviar a los estudiantes a las calles a protestar era demasiado irresponsable.

Sus declaraciones se produjeron mientras la aerolínea de bajos precios Ryanair amenazaba con suspender sus operaciones en Marsella por una puja sobre contratos, que podría afectar a 1.000 empleados de la empresa o relacionados al sector.

Ello coincidió con que poco después se conociera el cierre de una fábrica de Unilever, que da trabajo a 182 personas.

Conocida por su ánimo de rebelión, Marsella se ha convertido en la oposición simbólica de Francia a cambiar sus normas laborales y beneficios sociales como han hecho otros países europeos, algo que eleva los temores de compañías extranjeras que buscan lugares para invertir.

«Se ve mal, hace que Marsella parezca una ciudad subdesarrollada», dijo un diplomático occidental que no quiso ser identificado. «Estoy seguro de que se están burlando de Rotterdam y Hamburgo. Esto no es bueno para la imagen exterior de Francia», agregó.

Agencia Reuters

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