3 de febrero 2011 - 00:00

Las señales de De Narváez, intriga K y pacto con el PF

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Hasta nuevo aviso irreversible, la determinación de Mauricio Macri de apuntar a la presidencial y, como parte de esa táctica tratar de unificar las tres elecciones porteñas en el 23 de octubre, generó sacudones, positivos y negativos, en la cartografía política.

En la trinchera anti-K sembró tempestades y gestos saludables; en el campamento oficial los análisis, todavía prematuros, también están repartidos: el criterio sobre cierto beneficio en el duelo nacional choca con dudas sobre cuál será el efecto en la batalla porteña.

El registro ofrece varias fotos. A saber: 

  • La primera, que atraviesa todas las percepciones, refiere a la intriga sobre si el movimiento de Macri es definitivo. Al jefe de Gobierno no le tembló el pulso, antes, para corregir palabras y acciones. Más simple: todos los actores, incluso dentro del propio macrismo, y más allá del énfasis que Macri le puso a sus declaraciones, sugieren esperar a que el plan que anunció el porteño adquiera certeza. Un caso: su idea de unificar, en octubre, paralelo a la presidencial, la elección de intendente y la de las comunas, requiere de una sanción en la Legislatura porteña. 

  • A partir de esa mirada, presente en las percepciones de los K, el Peronismo Federal (PF) y el denarvaísmo, las lecturas y reacciones varían. Con De Narváez autoexcluído, expresamente, de la fantasía presidencial -uno de los factores que tensó, hasta la ruptura, la relación entre Macri y el diputado-, el giro del porteño reactivó la posibilidad de un acuerdo para reeditar la alianza Unión-PRO con la que compitieron, juntos, en 2007 y en 2009. De Narváez ha sido, hasta ahora, muy cauto: deslizó algunos elogios, abrió la puerta para una reconciliación política pero supeditó cualquier avance a que Macri formalice, política y jurídicamente, su candidatura a presidente. José «Pepe» Scioli, que administra la franquicia De Narváez en Capital Federal, fue más explícito: «Debemos volver a trabajar en conjunto para recrear el triunfo de las elecciones legislativas de 2009», dijo y agregó: «Ninguna fuerza política por sí sola se asegura el triunfo». 

  • El intendente envió, bajo cuerda, un mensaje a De Narváez: está dispuesto a recomponer la empatía política pero advierte que, en ese cierre, es imprescindible la presencia del PF lo que, en términos prácticos, implicaría que el diputado se decida a reconstruir la relación con Duhalde que, más allá de la presencia de caciques duhaldistas en su espacio -como Alfredo «Tati» Meckievi o el yerno del ex presidente, Gustavo Ferri- quedó deteriorada por el poco espacio que cedió al duhaldismo en las listas de 2009, distancia que se agudizó cuando el diputado intentó complotar con Felipe Solá, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá para aislar a Duhalde. 

  • Las ráfagas pacifistas entre Macri y De Narváez impactan sobre otro protagonista: el PJ anti-K. En esa galaxia están los que, desde el entorno de Duhalde, auguran un mega acuerdo que sintetice al espacio opositor entre el PF y Macri, y los que advierten que no contemplan la alternativa de compartir «proyecto» con el porteño. Entre estos últimos figuran Das Neves y Rodríguez Saá que, en plena discusión por el diseño de las primarias propias, patalean con que el bonaerense proyecta acuerdos posteriores con Macri que le quitan, dicen, esencia y validez a esa disputa electoral. Hay, de todos modos, matices: el chubutense rompió cualquier enlace con Macri; los Rodríguez Saá, a pesar de su perdigonada contra el porteño, han compartido una charla reservada con el jefe del PRO y, como Duhalde, coinciden en una lectura: por separado, el PJ anti-K y el macrismo, no pueden aspirar a entrar al balotaje. 

  • El ala del PF que ordena el caudillo de Lomas de Zamora empezó a imaginar un ensamble con Macri que incorpore, también, a De Narváez, le permita al peronismo opositor ubicar al candidato a vice de Macri, discuta el reparto de bancas en una mesa de tres -el PRO, el denarvaísmo y el duhaldismo- y reserve para el ex presidente una butaca protagónica: la candidatura a primer senador nacional por Buenos Aires. Es un dibujo que requiere, por caso, que Duhalde se aventure a una confrontación en el PF con el único objetivo de «copar» ese espacio para, luego, negociarlo con el porteño. 

  • Hay otra hipótesis: Duhalde, si triunfa en la interna del peronismo opositor, iría a un acuerdo con Macri que incluya a los dos candidatos en la fórmula presidencial. Se afirma, en círculos que transitan ambas carpas, que existe un compromiso explícito del bonaerense y el porteño para sellar ese acuerdo pero que el mismo recién se cristalizaría en junio, luego de la interna del PJ anti-K y cuando Macri tenga allanada la cuestión de su sucesor en la Capital. 

  • Fue el ex presidente quien, en charlas con Solá y Das Neves, focalizó en el repunte que el intendente registra en las encuestas: cita dos mediciones en los que está en el orden de los 20 puntos, tomando distancia de Ricardo Alfonsín -el mejor ubicado de los radicales- a pesar de que Cristina de Kirchner sigue en la banda de los 36/40 puntos. Las señales del PF hacia Macri parieron, en las últimas horas, otro acuerdo: Eduardo Mondino, firmante del acta inicial del Peronismo Federal, acordó con el porteño para ser el candidato a gobernador del macrismo en Córdoba. 

  • El cuarto jugador en ese póker, el kirchnerismo, no acertaba ayer un diagnóstico único sobre el lanzamiento de Macri. Se invocó, en un despacho oficial, la teoría de Néstor Kirchner según la cual una confrontación con el jefe del PRO dividía las aguas, desde el punto de vista ideológico.


  • Pablo Ibáñez

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