Ledesma: comienza a salir del pantano

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Objeto social: "Ingenio azucarero, papel, alcohol, frutas".

Un año atrás titulábamos esta columna "Hay mejoras, pero con obstáculos", señalando que su espina era la carga financiera, la cual ya en ese entonces había comenzado a rediseñar, buscando su optimización. Posiblemente la mejor prueba de este proceso es que haciendo abstracción de la diferencia de cambio, la carga financiera creció apenas 7,2% en doce meses, muy por debajo del 36,27% que treparon los precios minoristas en el mismo período. Esta optimización en lo financiero tuvo su correlato en la faz industrial. Si bien no pudo escapar al escenario recesivo general, lo que se reflejó en un incremento de 16,6% en sus ingresos ordinarios, el control de los costos de venta y producción (+6,4%) le permitieron quedar con un bruto de $1.434 millones 35% mayor al de 2017. Esto llevó el margen bruto a 41%, el segundo mayor del siglo y 5 puntos arriba del promedio para el primer trimestre desde 1992. Donde volvió a mostrar sus "uñas" es "hacia adentro", al acotar el incremento de la carga operativa a "apenas" 8,7%, lo que la dejó con $457 millones, en dólares libres (u$s12 millones) el cuarto mejor resultado de los últimos 25 años. Así, dejando de lado la devaluación del peso, hablaríamos de una ganancia de $239 millones, en dólares libres u$s5,6 millones, el mejor resultado desde 2012. Pero a pesar de todas las mejoras que está logrando la sociedad, los $2.078 millones que resignó por diferencia de cambio, que hicieron de este el peor trimestre de su historia perdiendo $1.251.849.000, evidencian que su problema pasa por la deuda. La sociedad debe algo así como u$s200 millones. Ante esto: ¿es pagable?. La tasa promedio de su deuda es casi un punto porcentual debajo del riesgo país de argentina, 20% de sus ingresos son en dólares y no tiene vencimientos importantes hasta entrado el 2019. ¿Está esto afectando el "core" de la compañía (más allá de la búsqueda de eficiencia)?. Actividades como las 100.000 hs. de bosques nativos jujeños que cuida y mantiene como "reserva para la humanidad" y sus planes de avanzar en un mayor autoabastecimiento energético renovable continúan sin modificaciones. ¿Están reduciendo la deuda?. Ya vendió el 40% de Glucovil y está en proceso de desprenderse de su tradicional Haras -todo un símbolo del cambio generacional-, aviones y otros activos no esenciales. ¿Es este su único camino?. Si bien no sabemos qué ocurrirá, dispone de una serie de activos revaluables, con lo cual sanearía significativamente su estructura contable. ¿Qué dice el mercado?. Al escribir estas líneas sus acciones son las que menos han retrocedido entre las 5 grandes alimenticias cotizantes en Buenos Aires en los últimos doce meses (caen incluso menos que Celulosa) y vemos que las renovaciones con acreedores internacionales se vienen realizando a lapsos mayores y tasas de mercado competitivas. Las conclusiones son para el lector.





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