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Su espina es la carga financiera que arrastra y que si bien no se refleja aun en el contable, ha comenzado a ser rediseñada buscando su optimización. Así, haciendo abstracción de las "diferencias de cambio" hablaríamos de una ganancia cercana a $74 millones frente a los $182.817.000 que resigna ahora. En lo industrial, el bruto trepa 22% (IPC 23%) con un margen de 37% (apenas 2 puntos menor al del lustro previo), que teniendo en cuenta el derrumbe de 31% en el precio internacional del azúcar, habla bien de su gestión. El control de los gastos de comercialización (20%, caen por segundo año como % del bruto, reflejo de la optimización de sus procesos) es licuado por la suba de los administrativos (34%, lo más gravitante salarios: 36%), reduciendo 5% el operativo. Finalmente, el aumento de la carga financiera y un fisco que le lleva dos puntos más, fijan el resultado consignado. Ergo: bien en lo productivo, problemas en lo financiero, que viene manejando, y en contra, salarios y una mayor presión del fisco ante los que nada puede. Una empresa que con algo de tiempo podía terminar de solucionar sus problemas internos y enfrentar los externos. "Podía"... (de aquí hablamos del sector). En primer lugar la intempestiva rebaja al precio del bioetanol (que reconociendo lo injusto -o que pone en riesgo inversiones por u$s500- estaría siendo acotada de 15% a 7,5% y de un adicional 14% a algún valor a -¿?- convenir ), sumemos la equiparación de aportes patronales en todo el país (que desconoce las realidades sociales de cada región y pone en riesgo a miles de trabajadores), la suba de los costos financieros (especialmente para el interior) y el incremento impositivo a las bebidas azucaradas, y se entiende el "podía" (volviendo a ella: afortunadamente en 109 años de historia nos ha demostrado que el "podía" era un "se pudo". Ojalá así sea).
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