"Difícil, imposible fijar qué nivel tendrá aquí o allá, comentó el ministro de Hacienda brasileño Joaquim Levy. De esta manera, el ministro destacó que la volatilidad del real es algo temporal. En ese sentido, explicó que las turbulencias cambiarias no son sólo un problema que afecta a Brasil, y se mostró confiado en que las políticas de austeridad y ajuste fiscal llevadas a cabo por el Gobierno llevarán tranquilidad a los mercados, como también los vetos impuestos por la presidenta Dilma Rousseff a leyes que pretendían aumentar el gasto social. Por otra parte, Levy se reunió con representantes de la agencia Fitch, quienes le comunicaron que al corto plazo no habrá una revisión de la nota, y aseguró que tiene "plena convicción de que una vez superada la incertidumbre" tanto en el marco económico y político, "la recuperación será muy rápida".
Analistas, sin embargo, alertan que esas medidas no serán fácilmente aprobadas en el Congreso. En las últimas semanas el dólar ya venía incrementándose a sus máximos históricos desde octubre de 2002. Nunca había subido tanto desde entonces, cuando el nerviosismo se apoderó del mercado ante la inminente victoria del izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva a la presidencia. Brasil enfrenta actualmente un complejo escenario donde se mezclan recesión económica, elevada inflación y alza del desempleo. La popularidad del Gobierno de Dilma Rousseff está por el suelo y eso le resta fuerza para aprobar el crucial plan de austeridad fiscal en un Congreso que da muestras de rebeldía. Hace dos semanas Brasil perdió además el grado de inversión a manos de la agencia internacional S&P, mientras el mercado y analistas esperan nuevas rebajas de parte de otras agencias de calificación. Cabe mencionar que el Gobierno revisó el pasado martes nuevamente a la baja la estimación del PBI para este año, y ahora cree que la contracción llegará al 2,44%, en vez del 1,49% estimado anteriormente.
| Agencias AFP y EFE |


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