6 de noviembre 2013 - 00:00

Leyson: testimonio de coraje y una memoria imprescindible

Leyson: testimonio de coraje y una memoria imprescindible
Leon Leyson "El chico sobre la caja de madera"(Bs. As., V & R, 2013, 184 págs.)

"Soy un sobreviviente improbable del Holocausto. Tenía todo en mi contra y casi nada a mi favor. Sólo era un chico, no tenía contactos y habilidades. Era un joven esquelético y hambriento de 15 años, del tamaño de un niño de diez. Pero tenía una ventaja que superaba todo lo demás: Oskar Schindler pensaba que mi vida tenía valor. Creía que valía la pena salvarme, aún cuando darme esa oportunidad pusiera su propia vida en peligro. Ahora es mi turno de hacer algo por él: contarte acerca del Oskar Schindler que yo conocí. Espero que él se vuelva parte de tu memoria, así como yo fui parte de la suya".


Así comienzan estas "memorias del sobreviviente más joven de la lista de Schindler". Schindler, ese heroico empresario alemán que salvó a unos 1200 judíos del Holocausto, y que fue descubierto para el mundo a través de la película de Steven Spielberg "La lista de Schindler", que en 1993 ganó siete premios Oscar, incluido el de mejor guión, el de mejor película y el de mejor director, siete Premios BAFTA y tres Globos de Oro.

"El chico sobre la caja de madera", desde su aparición ha sido un notable éxito editorial, pero sobre todo emocional: nadie al leer esas memorias deja de sentir el horror de la Shoa y al concluir el libro se sale tan transformado como seguramente le ocurrió al conocer la conmovedora historia de Anna Frank, otro chico atrapado en la ferocidad racista del Tercer Reich.

Aunque en el caso de León Leyson se trata, de modo contrapuesto, de la historia de un sobreviviente, y de "tan sólo" la de un chico al que le robaron la adolescencia, que estuvo muchas veces a punto de morir, que escapó a los campos de exterminio, y pudo contar los años después del final de la Segunda Guerra Mundial, que sucedió con los sobrevivientes del Holocausto, como luego tuvieron que sobrevivir a la penosa condición de refugiados, las nuevas penurias que tuvieron que atravesar, y los esfuerzos para construirse una vida nueva intentando superar la espantosa crueldad sufrida, la constante agonía de sentir a diario que ese era el último de sus días, los pavorosos años de miedo, hambre, dolor, humillaciones y una constante desesperación.

Leon amplia su testimonio relatando la forma en que rehizo su vida al llegar a los Estados Unidos, se convirtió en profesor, construyo un apareja, un hogar, tuvo hijos. El libro contiene fotos documentales que son ilustrativas de las etapas que vivió. Recuerda, de forma central, como para salvarlo y poder llevar a trabajar con él a ese muchachito enclenque y esmirriado, Oskar Schlinder explicó con astucia a los jerarcas nazis con los que negociaba que el pequeño Leon le era indispensable porque, gracias a su tamaño, era el único que subido sobre una caja de madera era capaz de accionar una palanca que sólo de ese modo ponía en marcha una máquina muy importante para su fábrica. Leon con su familia inicialmente habían estado refugiados en el gueto de Cracovia, hasta que los enviaron al Campo de Concentración de Plazow. De donde, dado que el padre trabajaba en la industria de Schindler, el valeroso empresario alemán hizo lo necesario para salvar la vida del pequeño Leon, sus padres y dos de sus cuatro hermanos.

Leon Leyson murió en enero de este año, sin saber que sus memorias se publicarían, y que se convertiría en un legado por la defensa de la vida, de exaltación de los valores humanos, del magisterio que ofrece la tarea realizada por personas heroicas como Oskar Schindler. Su obra es de impostergable lectura.

M.S.

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