20 de noviembre 2015 - 00:00

Libera Estados Unidos a Pollard, un emblemático agente judío

 Washington - Estados Unidos cerrará hoy una saga diplomática de treinta años al dejar en libertad a Jonathan Pollard, un judío estadounidense que espió a favor de Israel y cuyo encarcelamiento dio lugar a un interminable enfrentamiento entre Washington y el Estado hebreo.

Este exanalista de la Marina de Estados Unidos, que obtuvo la nacionalidad israelí en 1995, fue condenado por la justicia a cadena perpetua en 1987.

Nativo de Texas, fue declarado culpable de haber proporcionado a Israel, desde junio de 1984 hasta su arresto en noviembre de 1985, miles de documentos clasificados como "secretos de defensa" sobre las actividades de espionaje de Estados Unidos, principalmente en los países árabes.

Casi treinta años después de haber sido descubierto, Pollard, de 61 años, dejará hoy su celda de la prisión federal de Butner, en Carolina del Norte (sureste), luego de que se le concediera la libertad condicional en el verano boreal pasado.

Ese momento pondrá fin a varias décadas de un obstinado rechazo de Washington a concederle a Pollard una gracia o una reducción de la pena. Israel consideraba injustificado un encarcelamiento tan prolongad contra Pollard, quien es considerado por amplios sectores del Estado judío un verdadero héroe.

"Con el paso del tiempo, la opinión pública israelí consideró, por motivos humanitarios, que él ya había purgado su pena, que ya había recibido suficiente castigo tras haber estado encarcelado tantos años, algunos de ellos en aislamiento, y cuando su salud se deterioraba", explicó Dan Arbell, un experto en relaciones estadounidenses-israelíes.

Desde el principio, precisó, el caso Pollard fue emblemático: "Por primera vez en Estados Unidos fue juzgado por espionaje en provecho de Israel un estadounidense, que procede del medio de la defensa y la inteligencia, y además un judío norteamericano".

Tras las rejas, Pollard se transformó en un ícono de la derecha israelí y gran parte de los israelíes abrazaron su causa.

Los documentos que filtró habrían permitido a Israel, por ejemplo, bombardear en 1985 el cuartel general de la Organización para la liberación de Palestina (OLP), en ese momento exiliada en Túnez, y asesinar al número dos de esa agrupación, Abu Jihad, en Túnez en 1988.

Pero para EE.UU., el espía causó un daño considerable a los intereses norteamericanos en plena Guerra Fría.

Pollard habría entregado a otros países, además de a Israel, informaciones cruciales que pudieron haber terminado en manos de la Unión Soviética.

Según los términos de su liberación condicional, Pollard debe permanecer en territorio estadounidense por cinco años, a menos que el presidente Barack Obama lo autorice a dejar el país.

Agencias AFP y Reuters