Para mostrar determinación y resolver los temas más complicados, expertos negociadores de 200 naciones se sentaron a discutir los principales puntos ayer en vez de hacerlo después de los discursos de los gobernantes hoy, como estaba planeado originalmente.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, dijo que se busca darle al mundo las formas de limitar el calentamiento global en 2 grados celcius por sobre la época preindustrial o incluso 1,5 grados. Eso evitaría las consecuencias más devastadoras del calentamiento global, como un aumento de los niveles del mar y la desertificación.
El presidente Obama, salió ayer a la tarde de Washington rumbo a París, donde participará de la cumbre la ONU sobre el clima (COP21) con la esperanza de alcanzar un acuerdo.
"Soy optimista en cuanto a lo que podamos realizar porque vi a Estados Unidos hacer progresos increíbles estos últimos siete años", escribió el mandatario en su página de Facebook justo antes de subir al avión. Esta cumbre "es una oportunidad para el mundo de presentarse unidos y mostrar que no renunciaremos a construir un mejor futuro para nuestros hijos", dijo.
La cumbre, que se extenderá hasta el 11 de diciembre, será la primera ocasión de alcanzar un acuerdo, tras el fracaso de la conferencia de Copenhague en 2009. Los gobiernos esperan que el pacto anuncie además el cambio de una creciente dependencia de los combustibles fósiles hacia energías más limpias como la eólica o la solar.
Los temas más difíciles de la COP21 incluyen resolver cómo compartir la carga de adopción de medidas entre los países ricos y los pobres, cómo financiar los costos de adaptarse al calentamiento global y el marco legal de cualquier texto final, ya que los políticos estadounidenses son propensos a bloquear un tratado legalmente vinculante.
El presidente Hollande, como anfitrión de esta conferencia, mantuvo ayer un encuentro preparatorio con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, antes de cenar con Xi Jinping, cuyo país es ya el principal emisor de dióxido de carbono. Hoy cenará con el presidente del segundo mayor contaminador, Estados Unidos.
"Si no hay elementos vinculantes, no tendrá credibilidad", advirtió el mandatario francés, sabedor de que Washington y Pekín son los que más obstáculos pusieron a un texto que los obligue jurídicamente, y que implicaría controles externos y sanciones.
América Latina suma apenas entre el 7 y el 9% de las emisiones de gases de efecto invernadero globales, por lo que en la Cumbre sobre Cambio Climático no es un actor clave. Sin embargo, es una región rica en biodiversidad, alberga la selva amazónica, que sigue siendo el "pulmón del mundo", y tiene la oportunidad de crecer económicamente en base a energías renovables.
Los Gobiernos latinoamericanos no llegan a París con una voz unificada. Algunos países presentarán propuestas por grupos, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y otros llamarán la atención sobre temas poco tratados, pero el denominador común es reclamar a los países ricos que asuman mayores costos.
Argentina ratificará su predisposición a reducir en un 30% en 15 años la emisión de gases invernadero (GEI) "pero sin renunciar al crecimiento económico con inclusión".
Unos 2.800 policías y gendarmes franceses vigilan las instalaciones donde se celebra la cumbre en Le Bourget, a una decena de kilómetros al norte de París, y 15.600 en toda la región, con medidas de excepción auspiciadas por el estado de emergencia decretado tras los atentados yihadistas.
| Agencias AFP, Reuters, |
EFE, DPA y ANSA

