Llegó un “efecto arroz”

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Al parecer, así se reflejaba en todos los informes internacionales, en la rueda de ayer los índices de Occidente debieron gratitud a un comunicado de China desvirtuando aquello que había corrido en fecha previa (sobre que los chinos dejarían de adquirir bonos europeos). Y a tal punto necesitaban los operadores tener alguna saliente de donde tomarse que esto adquirió dimensión trascendente. En realidad, además de lo que pueda verse como un «efecto arroz», existe el clásico efecto de mercados «sobrevendidos» que, al originarse un corriente contraria, obliga a rápidas coberturas, potenciando una demanda natural. Sea por lo que fuere, lo concreto es que a todos los índices bursátiles les llegó un rebote de proporciones como para detener la pendiente continuada.

En Europa casi todo trepó a razón del 3% promedio; esto mismo se verificó en el Dow Jones -con el 2,85% de repunte- y al arribar a nuestra zona repercutió en el Bovespa con el 3,4% de aumento.

El conjunto argentino consiguió más que todos, hasta llegar a una altura de utilidad de notable 5,6% en el Merval principal -Tenaris y su 8% mediante-, con la nómina de las locales en más sobrio 4,70%. El final, en los 2.176 puntos, estuvo muy cerca

del máximo, que obtuvo dos puntos más. Diferencias de 55 alzas, contra 13 descensos, sumándose a ello una expansión fuerte de volumen efectivo y que llevó la cuenta a robustos 75 millones de pesos en acciones.

Una jornada que fue más para disfrutar que para analizarla, tomando argumentos a la mano como para demostrar que ya existía exagerada sobreventa y pasible de una corrección naturalmente especulativa. La Bolsa, juguetona.

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