• DESDE EL 20 DE ABRIL SE REGISTRARON PRECIPITACIONES Y DÍAS INESTABLES Desde hace semanas, el mal clima afecta a la Ciudad de Buenos Aires y alrededores. Y eso resulta una especie de “maldición” para lavaderos de autos, aunque impacta de manera positiva en los shopping.
Lluvia. Los lavaderos de autos, una de las “víctimas” del mal tiempo.
Desde hace semanas, en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano el sol se vio a cuentagotas. Una larga seguidilla de días nublados y con muchas precipitaciones comenzó el 20 de abril y según el servicio meteorológico se extenderá hasta mañana. Y tales condiciones climáticas jugaron un rol fundamental para distintos comercios. Mientras algunos fueron "beneficiados" por el agua y recitan con convicción el refrán de "al mal tiempo buena cara", otros aguardan con impaciencia ver el cielo despejado y que se cumpla la también famosa frase: "Siempre que llovió, paró".
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Con toda probabilidad, uno de los rubros que más pierde con los días lluviosos es el de los lavaderos de autos. "Desde a mediados de abril comenzó a llover y eso nos tira para abajo. Dependimos mucho de los espacios de sol que hubo en pequeños lapsos", contó a Ámbito Financiero el encargado de tres sucursales de una importante cadena de lavaderos que funciona en Buenos Aires, quien completó: "Por ejemplo, si está despejado, en los lugares que más trabajan tenemos hasta 100 autos por día. Cuando llueve como en estos días, hicimos un promedio de 8. Los empleados vienen y como no hay trabajo se la pasan jugando con el celular". La cuenta es clara: a $300 el servicio, cada local pierde unos $27.000 por jornada. "Durante las ventanas de días lindos que hubo tuvimos movimiento, pero ahí también se aplicó el seguro de lluvia: si dentro de las 48 horas posteriores al servicio hay precipitaciones, se lava el auto gratis", concluyó el encargado.
Las canchas de fútbol 5 también sufrieron el revés del clima. "Cuando llueve se caen muchas reservas. Hay gente que juega igual, salvo que sea torrencial. Tenemos 12 canchas y lógicamente cuando está feo, no están llenas como ocurre cuando hay días lindos", sostuvieron desde un complejo ubicado en Núñez. Las lluvias también paralizaron distintas obras en construcción en la Ciudad y, en las afueras de la capital, los jardineros perdieron muchos días por el mal clima: "Como laburamos a la intemperie estamos acostumbrados. El tema es que cuando llueve un día, se puede posponer para la semana próxima. En este caso, perdimos directamente los trabajos. Cuando llueve tanto, nos arruina", contó Ezequiel, quien trabaja junto a otras tres personas en la zona oeste del Gran Buenos Aires y realiza el mantenimiento de jardinería en casas, quintas, colegios y negocios.
Por el contrario, los días grises y lluviosos suelen beneficiar a los shopping. "En general, cuando el clima es adverso, la gente suele ir a los shopping. En estos días, hubo más concurrencia sobre todo en cines, patios de comida y los lugares de entretenimiento. Se notó que los días que hubo promociones de bancos, se registró un mayor consumo", detalló Mario Nirenberg, gerente general de la Cámara Argentina de Shopping Centers (CASC). También "celebran" estas jornadas en los lavaderos de ropa. "Muchos lavan en sus casas y nos traen los canastos para el secado. La diferencia entre un día despejado y otro lluvioso es notable: cuando hay sol, como mucho, vienen unas 15 personas. Ayer entraron cerca de 40", sostuvieron desde uno de estos locales del barrio de San Telmo.
Lógicamente, las tormentas resultan una especie de bendición para los vendedores de paraguas. "El día que llueve, todos los paragüeros son millonarios", dijo entre risas Víctor Fernández, propietario de paragüería Víctor, y remarcó: "Negocios que se dediquen a la venta exclusiva de paraguas hay pocos. Por eso, se nota muchísimo el aumento de las ventas en estos días. En los últimos quince días, por ejemplo, tuvimos más ventas que en todo el año".
El caso de los bares y cafés porteños es particular. "El mal clima complica a los bares que tienen muchas veredas o terrazas. Pero por otro lado, se benefician aquellos que están en zonas residenciales porque la gente aprovecha para ir al comercio cercano de su casa. Por otro lado, aumentan los pedidos de delivery", señaló Daniel Prieto, presidente de la Cámara de Cafés y Bares, quien concluyó: "El clima financiero, sí afecta mucho. El ánimo de la gente influye directamente en al gastronomía".
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