10 de octubre 2013 - 00:00

Lo mejor llegó en el Senado

Pocas veces un debate había resultado tan corto y a la vez aburrido como el que se vio en Diputados y en las comisiones del Senado con el proyecto de Presupuesto 2014, la prórroga de la Emergencia Económica y de los impuestos que vencen en diciembre.

No sólo fue la ausencia de funcionarios a los que preguntar sobre temas claves como el déficit energético que vino a reemplazar con las importaciones de combustibles la carga que antes se verificaba con las partidas para deuda (aunque este año la suba de todas las partidas para el pago a bonistas y el aumento del Fondo de Desendeudamiento alimentado por reservas del BCRA también rompieron los récords anteriores), sino las proyecciones que desanimaban desde el vamos a profundizar en algún análisis. Con un proyecto basado en un crecimiento del 6,2% y una inflación del 10,4%, poco hay que se pueda decir a ciencia cierta sobre su verosimilitud.

Todo el debate, entonces, parecía condenado al aburrimiento, habida cuenta que el sofocón por la operación de Cristina de Kirchner ya había pasado y la calma reinaba entre las bancas oficialistas.

Pero esta vez en el recinto comenzaron a aparecer las diferencias que dejan anécdotas.

  • Una la marcó el misionero kirchnerista Juan Manuel Irrazábal. En la comisión le había prometido al pampeano Carlos Verna acompañarlo en un dictamen de minoría que exigía la coparticipación con las provincias del 100% del impuesto al cheque.

    Irrazábal no cumplió la promesa. Era obvio: de haberlo hecho, el kirchnerismo se quedaba sin el dictamen de mayoría en esa estratégica prórroga.

    Pero ayer, en el recinto ,el misionero se reivindicó: "Es justo y razonable que se coparticipen los impuestos que están siendo tratados en este recinto", dijo mientras justificaba su desacuerdo con esa ley. Poco después, a la hora de votar, dejó clara su oposición a la distribución del impuesto al cheque. Fue una desobediencia a la Casa Rosada no muy común hasta ahora.

  • Miguel Pichetto también hizo escuela. Por primera vez no participó en el debate del Presupuesto. Si bien siguió todo el debate y organizó la sesión, no habló ni en la presentación del proyecto ni en el cierre del debate. Le delegó todo el tema a Aníbal Fernández, como jefe de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, y se limitó a indicar a último momento la forma de votar los proyectos.

    Si alguna idea había sobre el carácter biodegradable de este Presupuesto, que como sea deberá modificarse por decretos y resoluciones durante el año próximo para acercarlo a la realidad, Pichetto terminó de confirmarla con su silencio, explicado luego por el cansancio del senador frente a la campaña en Río Negro.

  • El pampeano Verna intentó destruir en su análisis cada una de las proyecciones sobre las que se basa el Presupuesto 2014 y recordó que a esa ley, a fuerza de ceder facultades al Poder Ejecutivo y modificarla éste por decretos y resoluciones, poca trascendencia le quedaba para la administración del Estado. No le fue difícil. Al final de su discurso remató: "Tomando este antecedente, el próximo Presupuesto debería tener sólo dos artículos. El artículo primero que diga que el Gobierno recaude todo lo que pueda y el segundo que establezca lo gastará para la felicidad del pueblo argentino".

    Lo notable es que esa frase no es de su autoría. Anoche recordaban exdiputados peronistas que, como opositores, integraban la Comisión de Presupuesto y Hacienda en el Gobierno de Raúl Alfonsín (estaban allí Oscar Lamberto y Jorge Matzkin, por ejemplo), que exactamente la misma sentencia lanzaban en el recinto sobre los también inverosímiles proyectos de presupuesto que Mario Brodersohn, secretario de Hacienda de entonces, les mandaba al Congreso.
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