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Lo que debe saberse antes de invertir en arte
• AUNQUE NO HAY REGLAS FIJAS, Y CADA ARTISTA REPRESENTE UN CASO PARTICULAR, HAY CONSTANTES A TENER EN CUENTA
“Liberté de circulation” de Antonio Seguí, vendida este año en Christie’s en u$s 125.000. En 2013, una obra similar suya cotizó en u$s 75.000.
Tal vez la iliquidez sea el punto menos atractivo de este sector, aunque esté compensada por la ventaja estética que tiene sobre otros. Si esto no se tiene en cuenta, cualquier medición será falsa y no dará una idea clara de lo que significa invertir en arte.
La inclinación del comprador por un artista determinado (su deseo, como se denomina en el sector), es también lo que genera que su obra se valorice y demande, de modo que no se trata de un pensamiento romántico, sino de sentido común.
No hace falta hablar de grandes cantidades para invertir en arte. Un tema que es crucial a la hora de decidirse a invertir en una obra es saber que la diversidad de la oferta es tal que quien no esté en el tema puede sentirse desorientado, y es entonces cuando un buen asesoramiento es aconsejable. Por ejemplo, una obra de artista joven, que tenga una cotización inferior a los 1.000 dólares, y que empieza a ser medianamente requerido por compradores y curadores, no puede nunca ser una decisión errónea, ya que aunque no tenga un crecimiento inmediato, difícilmente pierda valor en moneda constante.
Un ejemplo de un artista que hace 10 años estaba considerado en la franja de los emergentes es Enrique Rocca, cuya obra "Libertador II", de 80 cm x 100 cm, se subastó en un equivalente a u$s 897 dólares en Roldán. Otra del mismo autor, "Riachuelo", de similar medida y serie, fue rematada el año pasado en el Museo Sívori en el equivalente a u$s 2.597 ($ 22.000 al cambio oficial del momento).
En el segmento más alto, y dentro de los artistas que cotizan en las subastas de Nueva York, "Liberté de circulation", obra del argentino Antonio Seguí (200 cm x 200 cm) se vendió en Christie's hace 5 meses en u$s 125.000, mientras que por "Un jardín para José, de igual medida y de 1984, se habían pagado u$s 75.000 en la misma casa en 2013. Debe aclararse que los ejemplos, aunque ilustrativos de la evolución en una cotización de artista, son siempre casos aislados, debido a la complejidad de los elementos que integran el precio de una obra, entre ellos, el deseo del comprador en ese momento.
El mercado del arte en nuestro país crece año a año, paralelamente al interés del público de diferentes franjas de edad y extracción social, y la oferta se ha diversificado y ampliado por la irrupción de las nuevas técnicas del arte contemporáneo en las últimas dos décadas, al punto de que los museos colapsan por la cantidad de visitantes que hacen largas filas para ingresar.
Aquellos que miran y valoran las obras, aunque no puedan comprarlas, también ayudan a formar las cotizaciones que las obras alcanzan después en subastas, como pasó en su momento con los impresionistas y los artistas contemporáneos.
Finalmente, otro factor a tener en cuenta para invertir en arte argentino, ya en franjas más altas, es la cotización que alcanzan en las operaciones internacionales, que muchas veces no están en los titulares de los medios por tratarse de ventas privadas que los coleccionistas no siempre divulgan.


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