17 de agosto 2011 - 00:00

Lo que faltaba: un “tax” a la intermediación

Lo que faltaba: un “tax” a la intermediación
En los últimos 15 meses, el BCE gastó 74.000 millones de euros apuntalando la deuda griega, irlandesa y portuguesa, sin resultados demasiado halagüeños. De hecho, en el último mes creció una corrida contra la deuda italiana y española que derivó en que la semana pasada el banco pusiese 22.000 millones de euros para apuntalar la deuda de esos dos países. Por ahora, y si bien se trata sólo de renovaciones de deuda, la estrategia parece haber dado resultado y la tasa de los bonos italoespañoles bajó 130 bp, de más del 6% de hace dos semanas a menos del 5%. El lunes, el Gobierno ibérico colocó títulos a 10 años al 4,942% y ayer fueron Letras a un año y 18 meses que pagaron el 3,335% y el 3,592%, un mínimo en varios meses. Si no las calificamos de éxito es porque estamos en verano, cuando hay menos emisiones de deuda, así que habrá que esperar a fin de mes para ver qué pasa con las nuevas emisiones y si la intervención compensa sus costos. Lo que es claro es que, al menos por ahora: a) el camino de un eurobono multilateral está fuera de la cuestión (les bajaría el costo del dinero a los países peor administrados, que lo están pidiendo junto con ciertos inversores, pero se lo incrementaría a los bien manejados), y b) luego de la cumbre de Sarkozy y Merkel, Francia (que consiguió que se estudie la idea de un Tobin tax o impuesto a las transacciones) se aviene a lo que disponga Alemania. Esto es una buena señal política para Europa, en principio favorable para el euro y la deuda AAA del Viejo Continente. El problema es que es una pésima señal para las acciones (sólo un loco habla en medio de una crisis cuyo alcance no conoce de poner un impuesto a la intermediación) y resalta aún más la crisis política norteamericana. Aunque no fuera sólo por esto, no debe sorprender demasiado entonces que el Dow perdiera ayer un 0,67 por ciento, cerrando en 11.405,93 puntos.

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