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Lo que se viene para 2012
Roberto Lavagna
Una preocupación hoy en lo económico pasa por el achicamiento del superávit comercial por las importaciones de energía. Concretamente, los u$s 6.000 millones que se compran al exterior se carcomen la mitad del saldo positivo de comercio. Ese achicamiento tiene su inmediato correlato en los números fiscales. «Nada es urgente, todo es manejable», señalan fuentes oficiales.
Tarifas
El camino para efectuar posibles ajustes por el lado de las tarifas puede recorrerse en dos años. Por el lado de la mayor oferta de energía, el sendero es más largo, de tres años. Demasiado. El menú está a la vista. Deberá elegirse la opción y la velocidad que se imprimirá a las correcciones. Lo que está claro es que, dentro de la filosofía oficial, no hay alternativa a los saltos bruscos, aunque las cuentas lo requieran.
La otra preocupación es obvia: la crisis internacional. En ese sentido predomina cierto pesimismo sobre lo que pueda suceder en Europa y la caída en la actividad mundial. Y esas dos preocupaciones están emparentadas. El debilitamiento de las cuentas públicas por los costos de los subsidios energéticos quita margen para enfrentar esa eventual recesión mundial con medidas como mejoras en la Asignación Universal por Hijo.
¿Y el dólar? El Gobierno es partidario de ajustes en dosis homeopáticas. Las decisiones se toman en función de lo que sucede con el tipo de cambio en Brasil. En ese sentido, los cálculos oficiales contemplan que una devaluación de hasta un 12% en Brasil no tendría mayor impacto en la plaza local. Pero igual se la acompañaría.
Sobre lo que no hay señales ni las habrá hasta después del 23 de octubre es sobre el eventual nuevo gabinete. Postulantes sobran, pero, tal como se decidieron las candidaturas a elecciones y hasta la fórmula presidencial, todo se hará a último momento. Guillermo Moreno comentó en reiteradas ocasiones el «fin de un ciclo» en la Secretaría de Comercio Interior, pero por ahora, nadie recibió instrucciones, comentarios y ni siquiera pistas para futuros destinos. Nada de ello figura hoy entre los temas de agenda presidencial.


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