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Lorenzino hoy visita la UIA
Se trata de la norma que recorta los plazos para que los exportadores liquiden las divisas producto de sus ventas al exterior y que, -pese a las numerosas modificaciones que se le introdujeron desde su sanción en abril último- sigue causando enormes dificultades a los industriales que exportan.
En cambio, otro pedido que se arrastra desde hace ocho años, o sea la sanción de una nueva ley que reglamente las compensaciones por accidentes de trabajo, no estará sobre la mesa más que para festejar que el miércoles de la semana que viene será votada por Diputados.
Es que el proyecto enviado por Cristina de Kirchner en el marco de su pelea con Hugo Moyano se convertirá en ley y llenará un vacío creado por dos fallos de la Corte Suprema de Justicia de hace ocho años, declarando inconstitucionales los topes de las indemnizaciones que pagan las ART y permitiendo a los siniestrados acudir a la Justicia para reclamar un monto mayor una vez cobrada esa compensación.
Otra de las cuestiones que podrían tratarse entre café con leche y medialunas será el de la competitividad de la economía argentina; se sabe que los industriales no piden la devaluación abrupta del peso, pero aducen que las subas de costos fijos en dólares (salarios, energía, insumos, etc.) está dejándolos afuera de muchos mercados internacionales. Esto, combinado con los problemas generados por la Resolución 142 (que lleva la firma de Lorenzino) ha resultado una compleja pinza para ganar nuevos mercados y mantener los existentes. Algún empresario le dirá al ministro que el sostenimiento de clientes en el exterior se hace muchas veces a costa de la rentabilidad de las empresas. Le pedirán a Lorenzino más apoyo a las exportaciones.
La entrevista venía siendo charlada entre los industriales y el ministro desde hace meses. No parece casual que se concrete el mismo día en que se inaugura el Coloquio de IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresario Argentino) en Mar del Plata.
La visita de Lorenzino al edificio de la UIA en Avenida de Mayo tendría el doble efecto de demostrar que no son los que van a IDEA los empresarios que prefiere el Gobierno, sino además evitar que algunos de los miembros del Comité Ejecutivo de la central fabril viajen hasta la costa. Algunos de ellos deberán hacer malabares para llegar a la cena de apertura del Coloquio y poder escuchar al orador estrella del encuentro, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Es el caso de su titular, José Ignacio de Mendiguren, que volará a Mar del Plata por la tarde y regresará a Buenos Aires -casi con seguridad en el avión de la gobernación de la provincia- para asistir el jueves al mediodía a unas jornadas sobre «leasing» en el Banco Provincia. No vendrá solo: el gobernador Daniel Scioli, tras inaugurar el Coloquio el miércoles (antes de la comida y de la exposición de Lula) también emprenderá el regreso para estar en la misma actividad sobre «leasing» organizada por su banco territorial.
Los pocos miembros de la conducción de la UIA que viajarán a Mar del Plata lo harán para escuchar a Lula, uno de los hombres más admirados de la región por los empresarios argentinos.
De todos modos, y tal como ocurrió con otros exmandatarios que hablaron en el Coloquio de IDEA (el español José María Aznar, el peruano Alejandro Toledo, el brasileño Fernando Herique Cardoso, el colombiano César Gaviria o el chileno Ricardo Lagos por citar los invitados de los últimos años) no se espera que el exobrero metalúrgico devenido en presidente de la mayor economía de la región haga afirmaciones resonantes o anuncios espectaculares.


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