5 de febrero 2013 - 00:00

Los 400 inescrupulosos

Los 400 inescrupulosos
Los que integramos el mercado de capitales tenemos un deber fiduciario con la República. Esto es lo único que justifica moralmente nuestros altos salarios y ganancias. «El mercado» sólo prospera cuando los derechos de cada una de las personas son respetados a rajatabla, de manera que puedan intercambiar sus activos con absoluta libertad informativa y material (canalizando fondos económica y rápidamente donde sean necesarios). El único régimen político que garantiza esto es la «res-pública» (los asuntos o negocios del público; i.e. los derechos de todos los ciudadanos), de allí el deber que tenemos de cuidar y fomentar la República y sus principios. Las estructuras más exitosas de mercados conservan el poder en manos de la gente y dividen la operatoria de la custodia y de la regulación (en una entidad privada autorregulada, que sin fines de lucro representa a todas las partes -y un ente estatal que persigue los actos criminales-). Uno de los problemas de este entramado es que al no tener un afán de lucro y en pos de cumplir con su objetivo (que requieren la mayor capitalización posible, para asegurar la independencia económica del estado o cualquier actor privado) la entidad autorregulada se puede transformar en apetecible botín para los más inescrupulosos. Poco importa que sean 400, menos o más, engañados o no, o que tengan un guiño del Gobierno; quienes por vulgar codicia quieran imponerle un objetivo de lucro al regulador -para embolsarse el dinero, dándole el control total del mercado al Estado- no hacen otra cosa que atentar contra la República y sus conciudadanos. ¿De qué lado está usted? Ayer el Dow cedió un 0,93% a 13.880,08 puntos, según algunos por la crisis europea, pero esto no explica por qué lo peor le tocó al sector tecnológico.

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