12 de agosto 2009 - 00:00

“Los argentinos no resignan su esparcimiento por la crisis”

María José García Bonorino
María José García Bonorino
«Los argentinos no están dispuestos a resignar su esparcimiento por la crisis». La frase le pertenece a María José García Bonorino, dueña de la empresa de organización de eventos Mag Events. La empresaria dialogó con Ámbito Financiero sobre la situación del mercado, sobre la dificultad para lanzar su propio emprendimiento en contextos de inestabilidad y sobre las estrategias para sobrevivir a la crisis.

Periodista: ¿Por qué lanzó al mercado su propia empresa de organización de eventos en un momento en el que los consumidores están paralizados?

María José García Bonorino: Era un proyecto que venía armando desde hace mucho, aun antes del estallido de la crisis. Es un gran desafío. El mercado se achicó y la competencia es mucha. Uno tiene que ser creativo y generar propuestas originales con el menor costo posible. La crisis frenó el auge que venía teniendo la tercerización de la organización de los festejos, pero igualmente la gente y las empresas sigue necesitando ayuda y por eso el negocio subsiste.

P.: Sin embargo, en el caso de las empresas muchas decidieron cancelar sus festejos de fin de año y achicaron su presupuesto en eventos...

M.J.G.B.: Es cierto, y la tendencia se mantiene. Los eventos corporativos se achicaron, la lista de invitados es acotada y los salones más chicos. Muchas reemplazaron grandes fiestas por brindis. Pero no pasa lo mismo con los eventos sociales. De hecho, ese nicho del mercado es el que hoy sostiene a esta industria.

P.: ¿La gente sigue festejando igual que antes?

M.J.G.B.: Sí, porque ya está instalada la idea en los argentinos de que un evento es una inversión, y por eso, pese a la crisis, sigue habiendo grandes cumpleaños, bar mitzva y casamientos. Es más, en el último año creció la demanda de bautismos, un festejo al que antes no se le daba tanta importancia, apenas se hacía una reunión familiar, y hoy se trata de eventos de gran magnitud.

P.: ¿Y cómo son los eventos sociales en épocas de crisis?

M.J.G.B.: Los argentinos no están dispuestos a resignar su esparcimiento por la crisis. Se acostumbraron a los grandes festejos y se resisten a achicarlos o cancelarlos por los vaivenes de la economía. A los consumidores les parece natural convivir con la inestabilidad y ya no se asustan como antes. Ven en los festejos personales una manera de despejarse de esta coyuntura que siempre los castiga.

P.: Aun con presupuestos más acotados, ¿sigue habiendo festejos ostentosos?

M.J.G.B.: Sí, hay gente que puede pagarlos, y los que no insisten en buscar y regatear precios para no tener que resignar calidad ni cantidad. Es que al argentino por naturaleza le gusta ostentar, y más aún con los festejos en donde participa su entorno social, se preocupan por dar una buena impresión.

P.: ¿Cómo impactó la gripe A en su negocio?

M.J.G.B.: En junio el mercado estuvo paralizado. Sólo se concretaron aquellos eventos que estaban planificados con gran anticipación. Pero a mediados de julio empezó a recuperarse la demanda, sobre todo la apuntada a fiestas de fin de año.

P.: En 2008 el mercado se llenó de organizadores de eventos. ¿Hoy hay lugar para tantos?

M.J.G.B.: Es cierto, es un sector que vivió un boom. Pero es como todo en este país, alguien pone una empresa que tiene éxito, y en poco tiempo hay miles haciendo lo mismo, como si se tratara de una moda. Igualmente, hubo muchos que se lanzaron porque les sonaba divertido ganar plata organizando fiestas, pero la realidad es que se trata de una actividad estresante donde quien la organiza adquiere una gran responsabilidad. Si algo no sale bien, no sólo perdés al cliente sino a los potenciales que participaron de esa fiesta. Este mercado se mueve mucho con el boca a boca, así que la crisis y el tiempo ayudarán a depurarlo y sólo sobrevivirán los mejores.

P.: ¿Cómo afecta la inflación en la organización de eventos?

M.J.G.B.: Modificó la modalidad de pago, los clientes intentan congelar los precios pagando con gran anticipación, pero hay un porcentaje de los contratos que se ajusta en el momento del festejo. El costo de los eventos aumentó un 30% en comparación con el año pasado.

P.: ¿Cuál fue el pedido más curioso que recibió a la hora de organizar un evento?

M.J.G.B.: La entrega de los Martín Fierro, porque las exigencias de los invitados son extravagantes. Todos se creen estrellas y hay muchas internas entre ellos. También en un encuentro económico que organicé al que estaba invitado Carlos Menem tuve que poner una pantalla gigante en el medio del salón para que el entonces presidente pudiera ver un partido de River, porque si no lo hacíamos no venía.

Entrevista de Marcela Pagano

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