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Los BB, clan en gestación para otro ensayo de PJ-K
• Bossio-Berni debutaron como socios.
• Ottavis, aporte gremial y boudouismos.
Diego Bossio y Sergio Berni, dos funcionarios cristinistas, buscan hacer pie a dúo en la provincia. José Ottavis, socio clave.
Los recientes pasos de Bossio dejan entrever la matriz del esquema político con que aluniza en el estratégico green bonaerense. El viernes, en La Plata, se codeó con José Ottavis, el más pejotista de los caciquejos de La Cámpora. El sábado, en San Nicolás, compartió un show con Sergio Berni, el secretario de Seguridad, con pompa y despliegue de ministro vip, figura que aparece en un menú de candidatos K.
Bossio, formado en la Fundación Contemporánea, colaboró en el Senado con Celso Jaque y conoció a Valeria Loira, su mujer, asesora estrella de Cristina de Kirchner. Luego fue cobijado por Néstor Kirchner, que lo entronizó en la ANSES cuando Amado Boudou dejó el cargo para pasar a Economía.
Hace tiempo, el tandilense fantasea con la carrera por la gobernación, pero fue en los últimos meses que se animó a mover las piezas. En el planeta K se da por hecho que medió un guiño de Máximo Kirchner. "Bossio es muy cauto y difícilmente saldría a jugar así si no tiene un OK de muy arriba", interpretó un operador K.
A su núcleo histórico, en el que aparece Rodrigo Ruete, su mano derecha en ANSES, se sumó el clan Mazzón, a través de Mauricio -hijo del operador premium del PJ, Juan Carlos-, que tiene como base de operaciones el Instituto Gestar, que preside José Luis Gioja.
El acercamiento con Ottavis se coronó el viernes en La Plata, donde compartieron un encuentro de militantes del peronismo platense que excluyó a los hermano Bruera, que tres días antes caminaron con Martín Insaurralde. Para apostar al antagonismo con el lomense, Bossio profundizó el surco que días atrás abrió Carlos Kunkel cuando cuestionó las apariciones en TV de Insaurralde y, nada caballero, destrató a su pareja, Jésica Cirio.
"La política del amague no sirve", reprochó Bossio. En criollo, lo acusó de zigzaguear entre el FpV y el massismo.
El factor Ottavis pesa. El vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense es uno de los fundadores de La Cámpora y, a pesar de los augurios de debacle y deterioro, en el sprint final de los cierres suele cobrar mejor que la mayoría. El último ejemplo es el Consejo Nacional del PJ, donde quedó, contra los pronósticos de muchos, como secretario general, el rol operativo de más peso después de la presidencia, que quedó en manos del jujeño Eduardo Fellner.
Peronismo K
La "descamporización" de Ottavis, que este diario relató en detalle, se expresa a través de Peronismo Kirchnerista, el sello que montó con el ropaje de trasvasamiento generacional de la JP bonaerense hacia un espacio posjuvenil. El vínculo Bossio-Ottavis no es nuevo, ya que la empatía se tejió en ANSES, donde Mayra Mendoza tuvo un rol de peso. Hubo, luego, tiempos tensos y de distancia, pero el viernes, con formato TED -las conferencias de estilo casual, sin atril, interactivas- Bossio y Ottavis formalizaron un acuerdo donde el primero dijo que quiere ser candidato a suceder a Scioli.
Berni, "el Loco", apodo que al secretario fascina por lo que sugiere, fue el otro actor que se puso a la par de Bossio para animar el clan BB. Berni -que hace años incomodó a un consultor que objetó sus conductas con la frase: "A mí no me importa que me quieran, sino que me tengan miedo"-, soltó a su sabueso, Marcelo "Patón" Torres, para que arme la juntada del sábado en San Nicolás.
Bossio y Berni tienen un punto en común: la pretensión de montar un dispositivo político del peronismo K en la provincia, que opere al margen pero sin romper con el PJ de Fernando Espinoza, otro candidato a gobernador, y sin ensamblarse con el hiperkirchnerismo mayoritariamente anti-PJ.
Meterse, además, en la cinchada donde aparecen Insaurralde, Espinoza, Gabriel Mariotto y donde, como un buscapié, acaba de irrumpir Patricio Mussi, intendente de Berazategui, esponsoreado por Julio De Vido y con el plus de ser otro alcalde del conurbano que puede confrontar con Insaurralde. A su modo, por la negativa, el dispositivo K se volvió Insaurralde-dependiente y sólo Daniel Scioli, que hace algunas semanas fue visitado por Bossio, le da cobertura pública al lomense.
"Los dos son funcionarios con presencia y tienen gestión", dicen en el clan BB. "De los candidatos que hay en danza, Insaurralde es el único que tiene nivel de conocimiento pero no tiene política", completó el operador.
En el protocolo de acercamiento, el titular de ANSES anunció su deseo de pelear la gobernación, pero Berni todavía no mostró las cartas. Aunque fue candidato bonaerense, en alguna lotería aparece como un alfil para la Capital Federal.
Invisibles
Al margen, el espacio en gestación que comparten Bossio, Berni y Ottavis suma a otros actores que se mueven, por ahora, de manera casi invisible. El componente sindical lo aporta Oscar Romero, diputado nacional que llegó a la boleta por pertenecer al gremio SMATA, que maneja Ricardo Pignanelli. Por su pertenencia territorial (es de Junín, cuarta sección electoral), Romero tiene relación con Julián Domínguez, que con su grupo San Martín lanzó su candidatura presidencial que se supone devaluará, cuando se acerque 2015, a postulación para disputar la gobernación por el peronismo K.
Otro dirigente que certifica cercanías con Bossio y Berni, y ranquea para ser armador de los BB en el conurbano es Juan Zabaleta, actual secretario administrativo del Senado, cargo al que llegó de la mano de Amado Boudou. Zabaleta busca reconfigurarse como figura local en Hurlingham, pero orbita alrededor del vicepresidente. Para ningún candidato en formación resulta tentador mostrar a su lado rastros de boudouismo.


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