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Los cinco pasos para terminar con el "juicio del siglo"
La gestión de Mauricio Macri buscará ponerle fin al conflicto con los "holdouts". El diálogo se inició 48 horas antes de la asunción del nuevo gobierno.

Estos serían los cinco pasos básicos de la estrategia que el Gobierno de Mauricio Macri intentará desplegar para encarar el juicio del siglo contra los fondos buitre. El encargado de llevarla a cabo (por designación conjunta de Macri y el ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay), casi como una misión personal, será el secretario de Finanzas Luis Caputo; probablemente uno de los hombres más importantes (y por consiguiente) a seguir en el Gabinete económico del Presidente. Caputo deberá encarar la negociación con dos consignas: demostrar, en lo que se pueda, una posición de fortaleza ante los acreedores; y presionar para que el acuerdo sea definitivo y alcance a todos los bonistas que quedaron fuera de los canjes de 2005 y 2010. Dentro y fuera de los Estados Unidos. Hayan o no litigado en el juzgado de Thomas Griesa. Sean o no fondos buitre.
Hay algo cierto. Macri, a diferencia de Cristina de Kirchner, quizá quiere terminar con este tema y no considera que sea políticamente importante sostener el conflicto. Y si es en una posición de fuerza, mejor. Si no, como se pueda.
El primer paso, acordar los términos de la negociación, comenzó 48 horas antes de la asunción de Mauricio Macri; cuando Luis Caputo se reunió con el special master Daniel Pollack en el bufete del norteamericano, en Nueva York. Fue el mismo lugar donde en junio de 2014 Axel Kicillof fulminó las negociaciones dentro del kirchnerismo ofreciendo los términos del canje de 2010, dinamitando cualquier tipo de acuerdo con los bancos privados y los holdouts y pidiendo luego la cabeza de Pollack, al que se lo calificó de parcial. Caputo fue con otro mensaje. Transmitió la idea que habrá una negociación con los acreedores y que esa discusión será con Pollack como mediador. Pidió además que las partes se mantengan en contacto para establecer un mecanismo de reuniones y que el juez Griesa esté permanentemente monitoreando que las discusiones sean duras pero de buena fe. El enviado de Macri también tendrá que negociar con Paul Singer
El segundo paso de la estrategia será reconocer la deuda que reclaman los acreedores, y que se ubicaría entre los 10.000 y 15.000 millones de dólares. La Argentina sumaría no sólo el monto de la deuda en default, sino además los intereses, multas, punitorios y gastos del taxi que aplica Griesa desde 2012 en adelante. La estrategia incluye luego el pedido de una quita sustancial a los acreedores, para reducir el monto total adeudado. Se piensa que con este movimiento, el dinero final a discutir sería menor que negarse a reconocer el pasivo.
El tercer paso será reclamarle formalmente a Griesa la aplicación del stay como condición para comenzar las negociaciones con los acreedores. La idea del Ministerio de Hacienda y Finanzas es que el juez, ante el cambio de posición de la Argentina de negadora a negociadora, será suficiente para que el juez del segundo distrito de Nueva York acepte volver a aplicar la cláusula, que le permitiría al país dos operaciones cruzadas: pagar sin problemas los vencimientos de deuda futuros, pero, más importante aún, emitir nuevos títulos públicos soberanos sin que Griesa los ataque declarándolos ilegales, pasibles de embargos y perseguidos por el discovery.
ESTRATEGIA
El cuarto paso es comenzar a discutir en el marco del bufete de Pollack. La estrategia de Caputo y sus hombres, será la de demostrar que hay voluntad de llegar a un acuerdo; pero que éste no determinará una posición de debilidad del país. Para esto buscará el Gobierno de Macri llegar a la mesa de Pollack con algún nivel de las reservas del Banco Central reconstruidas y con la posibilidad de desplegar un área de discusiones extendida en el tiempo, sin presiones ni aceleraciones. Para ello, es necesario que el stay esté vigente.
El último paso será, obviamente, llegar a un acuerdo final. Si bien no hay tiempos preestablecidos, la intención de la Argentina es que antes de terminado el primer semestre del año, el conflicto esté definido. Para la última parte del año se espera que el juicio del siglo esté cerrado y que pase a la historia. Sobre los términos del acuerdo, lo primero que se ofrecerá será una quita importante (no menos del 30%) y un plan de pagos extendido en el tiempo. Si esto no pudiera concretarse, comenzará a trabajarse en un Plan B. Este no sería otro que desempolvar el viejo acuerdo de junio de 2014, al que habían llegado un grupo de bancos locales y extranjeros (Banco Macro por el sistema financiero argentino y JP Morgan por la banca norteamericana) y que consistía en la compra de la deuda total de los acreedores bajo la emisión de un bono para las entidades que luego lanzarían a cotizar en los mercados mundiales. En este caso, el acuerdo tendría además algún tipo de aval del Fondo Monetario Internacional (FMI).



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