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Los desafíos que enfrenta Vidal
No será así y María Eugenia Vidal se convertirá en la primera dirigente que sin ser radical ni peronista llega a la cima del poder provincial, por vía democrática, tras 72 años.
El último fue, según recordó el analista electoral Lisandro Sabanés, Rodolfo Moreno, un conversador fue electo, fraude mediante, en 1942 y que en otro round de la maldición de los gobernadores, renunció en 1943 dañado por las esquirlas de su intentona para llegar a la presidencia.
Lacunza y Salvai -que también supo escoltar a María Laura Leguizamón-, el dueto al que Vidal le encargó los preparativos del desembarco bonaerense, uno para explorar las cuentas siempre incendiarias de la provincia y el otro para atender el frente político, harán el primer capítulo de la transición en medio de la campaña del balotaje y sometidos a una serie de factores. Veamos:
•Vidal, la ganadora sorpresa del 25-O, se convirtió en la figura más votada individualmente de la provincia -sacó casi medio millón de votos más que Mauricio Macri, su promotor; y unos 100 mil más que Scioli- y emerge ahora como una pieza primordial en la campaña de Macri para la segunda vuelta. Es, a juzgar por las estadística, más votable que el jefe y fundador del PRO. Por eso, Vidal juega con sigilo y cautela a la vez que está urgida por poner la lupa sobre la administración bonaerense para prepararse para un ejercicio abrumador: gobernar esa galaxia caótica que es Buenos Aires.
•Por ahora, a modo de señal, Vidal sólo confirmó un ministro futuro: Lacunza, que forma parte del elenco de Frigerio en el Banco Ciudad y llega, luego de varios años de integrar el directorio del Banco Central, a sentarse en la cartera más caliente -junto a la de Seguridad- de la provincia. Ni Leonardo Sarquis, su asesor en temas agrarios, fue oficialmente confirmado para esa cartera (aunque se da por hecho que así será), como una manera de evitar frentes críticos, como las embestidas sobre la relación de Sarquis con Monsanto, que impacten en la campaña nacional de Macri. Tampoco, dicen cerca de Vidal, está en el radar la variante de designar a Cristian Ritondo como sucesor de Alejandro Granados en Seguridad.
•La gobernadora electa, que no estará en la cumbre de hoy, mandó a avisar que no negociará el gabinete con sus socios de la UCR, una manera de avisar que no se trata de una sociedad donde el poder se parcela. En rigor, el radicalismo tendrá el control del Senado a través del vice Daniel Salvador y despliegue en diputados, además de más de 30 intendentes, sobre 64 que tendrá Cambiemos. En el PRO interpretan, sin eufemismos, que la UCR es el socio menor de Cambiemos y que el motor electoral y político fue otro: de hecho, en las principales ciudades que ganó fue con candidatos del PRO.
•El otro asunto, más ríspido, es el ordenamiento legislativo. En Diputados, el FpV tendrá 37 legisladores, Cambiemos 29 y el massismo 21, mientras el resto se lo repartirán Progresistas (4), el FIT (1) y Mario Giacobbe, con bloque autónomo. Horacio González, presidente de la Cámara baja desde 2007, ve peligrar ese sillón porque el PRO, la UCR y UNA negocian un acuerdo para desplazar al peronismo. De mínima, avisan, le arrebatarán la famosa "doble firma" que hizo que el presidente y el vice tendrán manejo administrativo conjunto, un invento de Osvaldo Mércuri en 1997 cuando tuvo que ceder el manejo a la Alianza. El FpV invocará los antecedentes de que el bloque mayoritario tiene que poner al presidente, pero deberá rezar para que gane Scioli, u operar para que naufrague un acuerdo Vidal-Massa que, en verdad, estará supeditado a otros vientos: la posibilidad de un entendimiento entre el tigrense y Mauricio Macri, si llega a presidente.
• En el Senado, en tanto, el FpV mantendrá una mayoría insuficiente para el quórum propio: se queda con 16 propios y tres de interbloque, mientras Cambiemos sumará 16 y el massismo 9. Fuera de ese reparto está uno de Progresistas y Roque Cariglino, silvestre y ahora sin territorio, porque su hermano, Jesús, perdió en Malvinas Argentinas. Las dos Cámaras, por tanto, quedarán forzadas a la negociación porque ni el oficialismo tendrá mayoría, ni siquiera estará cerca de los quórum, ni el peronismo tendrá volumen propio para fijar una agenda paralela.
• Vidal, que es más política y diestra que lo que aparenta, tiene un plan para administrar esa diversidad: el vínculo directo con los intendentes que, aun los del PJ, sobre todo los nuevos, deberán cohabitar con la gobernadora. Con ellos, Vidal espera tener una relación fluida y buena que le permita destrabar leyes que considere primordiales.


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