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Los enfermos y su vía crucis en hospitales
Las salas de espera de los hospitales de México DF siguen abarrotadas de pacientes con síntomas de gripe. El sistema de salud trabaja a destajo para paliar la epidemia.
El viernes, todos los mexicanos con un cuadro de fiebre de más de 38°, fuerte tos, secreción nasal abundante, intensos dolores de cabeza y articulaciones, falta de apetito y malestar general se dieron cuenta de que podrían ser portadores de un virus que hasta ese momento había sido la causa probable de 60 muertes.
«En la clínica había muchísima gente. Llegaba de todo, incluso mamás con niños que porque sus hijos moqueaban un poco ya creían que estaba enfermos», añade García.
La psicosis ha hecho que capitalinos con cualquier malestar atesten las salas de urgencia de los hospitales, públicos y privados, pero muchos son tratados con antigripales comunes, otros son requeridos a hacer un seguimiento 24 horas después y los más graves son enviados a hospitales con especialidad en infectología.
Así fue con Karla, quien al mediodía del viernes ya estaba en un hospital, pero sin embargo tuvo que esperar hasta que cayó la noche para ser atendida.
«Estuve sentada siete horas junto con otras personas que también se sentían enfermas, muchos tosíamos, otros tenían los ojos irritados», dice Karla al explicar que a todos los pacientes se les colocaron barbijos y procuraban mantenerse alejados unos de otros.
Derivada
En esta etapa, otros pacientes fueron descartados y enviados a su casa, pero Karla tenía los pulmones muy congestionados y siguió en la clasificación de caso probable y de inmediato se le entregó un pase para que en otro hospital se le realizaran distintos análisis.
Karla asegura que no sintió miedo a morir a medida que pasaba el tiempo y se multiplicaban los estudios médicos para confirmar el contagio.
«No, no sentí temor de morir. Pensaba qué decían en los medios, que había una cura si te atendías a tiempo», explicó la joven, que mientras esperaba a ser atendida procuraba leer y escuchar las noticias.
Al llegar al tercer hospital, debió esperar varias horas más pese a que su caso fue catalogado de urgencia.
«Se suponía que me atenderían de inmediato. Llegué a las ocho de la noche y salí de ahí pasadas las cuatro de la mañana después de que me hicieron radiografía de los pulmones y me tomaron muestras de la laringe y saliva» para ser analizadas, explicó.
El diagnóstico final fue una bronquitis que requería un tratamiento médico más agresivo que el primero que le había sido recetado por su médico.
Hasta el momento, al tratarse de un nuevo virus, México no cuenta con una prueba de detección rápida de gripe porcina.
El lunes, el Ministerio de Salud informó que los casos comprobados han sido analizados en Estados Unidos y que en las próximas horas llegará a México la tecnología necesaria para realizar pruebas rápidas con las que se estima se podrá diagnosticar hasta a 500 pacientes diarios.
Agencia AFP


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