29 de abril 2009 - 00:00

Los enfermos y su vía crucis en hospitales

Las salas de espera de los hospitales de México DF siguen abarrotadas de pacientes con síntomas de gripe. El sistema de salud trabaja a destajo para paliar la epidemia.
Las salas de espera de los hospitales de México DF siguen abarrotadas de pacientes con síntomas de gripe. El sistema de salud trabaja a destajo para paliar la epidemia.
México DF - Karla García, una profesora de 32 años, es uno de los casi 2.000 mexicanos que han sido clasificados como posibles pacientes de gripe porcina y que pasó 18 horas de angustia en tres hospitales de la capital hasta que le realizaron los análisis virológicos para descartar la enfermedad.

«Cuando te pasa esto, lo primero que te preocupa es no contagiar a los tuyos, lo primero que piensas es en lo vulnerables que somos», dijo Karla en una entrevista telefónica, en la que su voz aún sonaba lastimada por la fuerte infección en las vías respiratorias.

Durante toda la semana anterior, Karla había padecido una fuerte tos, secreción nasal abundante, intenso dolor en todo el cuerpo y abscesos de fiebre de hasta 39 grados, que no pudieron ser aliviados con las medicinas que le recetó un médico privado que consultó cerca de su casa.

«Me la pasé en cama varios días y cuando el viernes vi lo de la gripe porcina, a las 10 de la mañana me fui a mi clínica familiar» del sistema de salud estatal, al que tiene derecho por ser profesora universitaria.

La alerta por la presencia de la gripe porcina en México fue lanzada la noche del jueves 23 de abril, luego de que el Ministerio de Salud mexicano recibió de laboratorios de Estados Unidos la confirmación de que se trataba de un nuevo virus altamente peligroso.

Invasión

El viernes, todos los mexicanos con un cuadro de fiebre de más de 38°, fuerte tos, secreción nasal abundante, intensos dolores de cabeza y articulaciones, falta de apetito y malestar general se dieron cuenta de que podrían ser portadores de un virus que hasta ese momento había sido la causa probable de 60 muertes.

«En la clínica había muchísima gente. Llegaba de todo, incluso mamás con niños que porque sus hijos moqueaban un poco ya creían que estaba enfermos», añade García.

La psicosis ha hecho que capitalinos con cualquier malestar atesten las salas de urgencia de los hospitales, públicos y privados, pero muchos son tratados con antigripales comunes, otros son requeridos a hacer un seguimiento 24 horas después y los más graves son enviados a hospitales con especialidad en infectología.

Así fue con Karla, quien al mediodía del viernes ya estaba en un hospital, pero sin embargo tuvo que esperar hasta que cayó la noche para ser atendida.

«Estuve sentada siete horas junto con otras personas que también se sentían enfermas, muchos tosíamos, otros tenían los ojos irritados», dice Karla al explicar que a todos los pacientes se les colocaron barbijos y procuraban mantenerse alejados unos de otros.

Derivada

En esta etapa, otros pacientes fueron descartados y enviados a su casa, pero Karla tenía los pulmones muy congestionados y siguió en la clasificación de caso probable y de inmediato se le entregó un pase para que en otro hospital se le realizaran distintos análisis.

Karla asegura que no sintió miedo a morir a medida que pasaba el tiempo y se multiplicaban los estudios médicos para confirmar el contagio.

«No, no sentí temor de morir. Pensaba qué decían en los medios, que había una cura si te atendías a tiempo», explicó la joven, que mientras esperaba a ser atendida procuraba leer y escuchar las noticias.

Al llegar al tercer hospital, debió esperar varias horas más pese a que su caso fue catalogado de urgencia.

«Se suponía que me atenderían de inmediato. Llegué a las ocho de la noche y salí de ahí pasadas las cuatro de la mañana después de que me hicieron radiografía de los pulmones y me tomaron muestras de la laringe y saliva» para ser analizadas, explicó.

El diagnóstico final fue una bronquitis que requería un tratamiento médico más agresivo que el primero que le había sido recetado por su médico.

Hasta el momento, al tratarse de un nuevo virus, México no cuenta con una prueba de detección rápida de gripe porcina.

El lunes, el Ministerio de Salud informó que los casos comprobados han sido analizados en Estados Unidos y que en las próximas horas llegará a México la tecnología necesaria para realizar pruebas rápidas con las que se estima se podrá diagnosticar hasta a 500 pacientes diarios.

Agencia AFP

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