Visiblemente emocionados se los vio a los gobernadores de Santa Fe, Hermes Binner, y al cordobés Juan Schiaretti, durante la ceremonia religiosa que se celebró en la explanada del Congreso.
Casi como una ratificación de la impronta federal que Raúl Alfonsín pretendió exaltar durante su gestión, los gobernadores de casi todas las provincias se acercaron a despedir los restos del ex presidente radical. Así, incluso desde las antinomias partidarias, figuras como los peronistas Daniel Scioli, Juan Schiaretti, Sergio Urribarri, y Juan Manuel Urtubey suspendieron la actividad oficial en sus provincias para participar de las exequias en el Congreso. No llegaron, en cambio, hasta el Cementerio de la Recoleta, a sabiendas quizá de que ese homenaje final tendría casi una excluyente convocatoria radical.
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Sin embargo, tampoco se vio en el camposanto a mandatarios ligados hoy de manera dispar a la Unión Cívica Radical, como el santiagueño Gerardo Zamora, el correntino Arturo Colombi y el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral, que sí asistieron, en cambio, al velatorio en el Salón Azul. Una ausencia llamó la atención: la del gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, un radical K que enfrenta por estas horas una profunda turbulencia política en el seno de su Gobierno debido a la falta de apoyo de la UCR para continuar la alianza con el kirchnerismo.
Todo un símbolo de estos tiempos. Con intervenciones partidarias y fracturas ya consolidadas, hoy el radicalismo capitaliza los recientes triunfos electorales de Brizuela del Moral y se fragmenta nuevamente en las elecciones correntinas del próximo 28 de junio, en las que Colombi buscará su reelección apoyado por el cobismo mientras su primo, el ex gobernador Ricardo Colombi, intentará recuperar el poder, en este caso con el respaldo de la UCR orgánica de Gerardo Morales.
Como sea, ayer los gobernadores peronistas y radicales coincidieron en un concepto: «Tenemos la obligación como argentinos de renovar nuestro compromiso en defensa del federalismo y de los principios republicanos que él siempre buscó mantener en alto», se les escuchó a quienes rodearon el féretro del ex mandatario en la explanada del Parlamento.
En esta alquimia impensada para muchos, pero que quizá para el propio Alfonsín hubiera sido la consecuencia lógica de un proceso democrático, resaltó también la presencia del socialista Hermes Binner, el único gobernador que visitó al ex presidente el día de su muerte en el departamento de la Avenida Santa Fe.
«Recordar a Alfonsín será recordar la recuperación de la democracia que hoy estamos disfrutando, uno de los momentos más significativos de la historia de los argentinos, luego de tantos años de dolor y de muerte que nos dejaron los regímenes autoritarios. Es uno de los grandes presidentes que ha tenido nuestro país», aseveró el santafesino.
No se los vio en Buenos Aires, en cambio, al gobernador peronista de Tucumán, José Alperovich ni a Maurice Closs, de Misiones, aún cuando muchos hubieran pensando que el pasado radical de ambos los traería directo al Salón Azul para despedir a su viejo referente.
En el caso de Alperovich, que supo militar en las filas del radicalismo -inclusive fue diputado provincial en la década del 90, antes de desembarcar como ministro de Economía del gobernador peronista Julio Miranda-, la referencia a Alfonsín rayó la melancolía: «Fue un hombre de bien que hizo mucho por la democracia. Era un amigo y lo quería mucho. Tuve la suerte de conocerlo; era un hombre hecho y derecho. Es una gran pérdida para la Nación porque ha dado su vida por la República», dijo. Al misionero Closs, ex jefe del radicalismo provincial y hoy figura del Frente Renovador, la emoción lo hizo trastabillar y en su discurso de apertura por el debate de la nueva ley de radiodifusión, manifestó: «Tenga certeza doctor Alfonsín, que el pueblo de Misiones seguirá trabajando siempre hacia adelante como quería usted, y unidos, y no sometidos como quería el general Perón».
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