Yaakov Litzman, diputado del partido religioso ashkenazí Judaísmo Unido de la Torá criticó el plan y afirmó que sus recomendaciones representan "una desgracia y una vergüenza para el Estado de Israel". "Por supuesto, esas recomendaciones no serán implementadas porque son populistas y no son realistas", añadió.
El diputado indicó que Israel siempre salió "victorioso a través de su historia en sus batallas contra los enemigos de la religión" y afirmó que Netanyahu "se hundirá en la infamia por prestar apoyo a los fiscales de la Torá", el libro sagrado del judaísmo.
"Netanyahu encabeza un Gobierno que odia la religión y será recordado en los anales de la historia como colaborador en los intentos para destruir nuestra Torá", aseveró. Asimismo, aseguró que no puede existir una situación en la que alguien que quiera seguir estudiando la Torá se vea en la cárcel por negarse a ir al Ejército.
Una comisión política formada por seis ministros aprobó ayer un proyecto de ley para el alistamiento de los jóvenes ultraortodoxos y lo envió al Parlamento. El mismo establece por primera vez como obligatorio el servicio militar de los estudiantes de seminarios rabínicos, que desde 1948 disfrutan de una exención automática.
Aprobado por secciones individuales debido a la sensibilidad del asunto, la última y más polémica -la de aplicar sanciones legales a los ultraortodoxos que no se presenten al servicio- fue respaldada por cuatro votos a favor, una abstención y un voto en contra.
Según el nuevo proyecto, que en los próximos días recibirá el pleno del gabinete, un 65% de los jóvenes ultraortodoxos en edad militar deberá prestar servicio militar (unos 3.200) o civil (unos 2.000). En principio, y con la única excepción de 1.800 que seguirán estudiando el texto sagrado para el judaísmo, y de aquellos que no puedan hacerlo por razones médicas (alrededor de 1.000), el resto será reclutado a partir de 2017 o sufrirá las consecuencias legales de ser declarado "desertor".
Los jóvenes en Israel prestan un servicio militar obligatorio de 36 meses (24 en el caso de las mujeres) y la exención de los estudiantes rabínicos había provocado estos últimos años numerosas protestas sociales.
Consciente de las heridas políticas y sociales que se abren desde ahora, el ministro de Finanzas, Yair Lapid, principal abanderado de la nueva ley afirmó ayer en conferencia de prensa que "ninguno de nosotros quiere imponer una vida secular o nuestra forma de ver la identidad israelí". El martes, tras ver los debates bloqueados por la oposición del titular de Defensa, Moshé Yaalón, Lapid había amenazado a Netanyahu con derribar el Gobierno.
En un llamamiento a sus "hermanos ultraortodoxos", Lapid afirmó que "este Estado fue creado para que todos podamos vivir sin miedo como judíos, pero lo que ocurre es que no podemos continuar más así", en alusión a una comunidad marginada de las obligaciones pero que disfruta de generosas prestaciones sociales.
La reforma formó parte de las campañas de los partidos Israel Beitenu (ultranacionalista, que se presentó con el Likud), Yesh Atid y Habayit Hayehudí en las últimas elecciones.
| Agencias EFE y DPA, y Ámbito Financiero |


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