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Los Teros, todavía con vida
Uruguay cayó con Estados Unidos (clasificó a la Copa del Mundo) pero el sueño no terminó: ahora jugará el repechaje
Águilas mundialistas. Estados Unidos lo dio vuelta en el segundo tiempo y sacó boleto directo a Inglaterra. No alcanzó. La garra charrúa esta vez no fue suficiente. Tras un gran primer tiempo, los charrúas cayeron.
Consiguió llegar en 1999 y en 2003. Pero cuatro años más tarde, usando el mismo repechaje que los verá buscar ir a Inglaterra el año próximo, quedaron en la última valla. Aquella vez, un acto de inmadurez dejó a Uruguay con catorce jugadores a 78 minutos del final de esa gran final contra el Portugal que co-conducía el Huevo Hour-cade. Si bien ganaron en Montevideo, la sumatoria de puntos les dio a los lusos la clasificación por dos puntos.
EEl número que fuere, era de esperar que los locales se llevaran el triunfo con claridad, algo que no pudieron hacer en lo que ya es el fuerte de Montevideo, el estadio Charrúa. No fue así durante una hora.
Mas allá de que el pelilargo Todd Clever y el pelado Scott La Valla dominaron desde la tercera línea y corrieron metros y metros, por errores propios y otros a partir de una defensa uruguaya que no se dejó llevar por adelante en esa hora inicial, el partido estuvo durante un largo tiempo en una nebulosa de incertidumbre.
Cuanto más atacaban los locales, en una cancha que a pesar de ser de césped sintético se complicó por el clima, mejor andaba la defensa. El scrum uruguayo funcionó y con la lluvia cada vez más fuerte, fue determinante en un primer tiempo que terminó con los celestes arriba 13 a 3.
No alcanzó, la nafta se acabó en el tanque uruguayo y a partir del minuto 61 el local se puso adelante y la esperanza uruguaya se desvaneció.
Como lo escribió el experimentado Lemoine antes de volver desde Atlanta: "Se terminó el primer desafío y no se cumplió el objetivo; ¿se puede pedir más a este grupo? No lo sé; sí sé que todo lo que les pedí, todo lo que exigí, todo lo que presioné lo bancaron y lo enfrentaron. Fueron ellos los que levantaron el nivel de lo que es ser un Tero. Por esto creo que saldremos fortalecidos y victoriosos de esta aventura. Nuestro país puede sentirse orgulloso de un seleccionado que deja tan en alto la camiseta celeste y que logra despertar en la gente una sensación de orgullo. Después del partido fui a una conferencia y me preguntaron qué opinaba de mis jugadores. La respuesta fue corta pero creo que bastante concreta: respeto y orgullo por lo que son y lo que representan y ojalá todos se lo hagamos sentir".
Quedan, ahora sí, cuatro finales. Uruguay está cada vez más cerca de su tercer Rugby World Cup.


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