En 2008 Lubitz comenzó a prepararse como piloto en la escuela de vuelo de Lufthansa, matriz de Germanwings, en la ciudad de Bremen.
Durante unos meses interrumpió la formación afectado por el "síndrome de Burnout, depresión", sostuvo el diario alemán Faz. Finalmente consiguió lugar como piloto de Germanwings en 2013. Hasta el martes contaba con 630 horas de experiencia de vuelo.
"Era 100 por ciento apto para volar. Sin peros ni matices", señaló ayer el director ejecutivo de Lufthansa, Carsten Spohr.
Las autoridades de seguridad aérea alemanas confirmaron que Lubitz había superado por última vez las pruebas de aptitud para volar en enero de este año. Al igual que en los dos exámenes anteriores, en 2008 y 2010, sin mostrar el menor indicio de anomalías.
Ayer, agentes de la Policía alemana registraban en Düsseldorf la casa de Lubitz y la de sus padres, en busca de pistas. Los investigadores sacaron material útil incluida la computadora del copiloto.
Se busca un móvil, que podría sencillamente ser el de la depresión de la que había sufrido el joven en el pasado, según algunos testimonios recogidos por la prensa alemana.
"No es posible excluir que casos como éstos puedan suceder, incluso con todas las medidas de seguridad del mundo", afirmó Arsten Spohr, consejero delegado de Lufthansa.
| Agencia ANSA |


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