Río de Janeiro - El presidente brasileño, Michel Temer, y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva deberán declarar como testigos en el juicio por corrupción contra el exdiputado Eduardo Cunha, que los citó como parte de su defensa en el marco del caso Petrobras.
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El juez Sérgio Moro, que lidera las investigaciones sobre la trama de desvíos de dinero en la petrolera, aceptó ayer la lista de 20 testigos presentada por la defensa de Cunha, que está detenido desde el 19 de octubre acusado de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas.
Los abogados del poderoso expresidente de la Cámara de Diputados, impulsor del juicio político que destituyó a Dilma Rousseff, plantearon la semana pasada que ambos comparecieran como testigos, pero la petición debía ser evaluada por el magistrado.
Una vez aceptada la solicitud, la declaración de los testigos es obligatoria.
Moro pidió a Temer que, en un plazo de cinco días, defina si prestará su declaración de forma presencial o escrita, informó el tribunal federal de la ciudad de Curitiba (sur) donde está basado el caso.
Respecto de Lula da Silva, planteó que sea escuchado "preferiblemente por videconferencia" en un plazo de 30 días.
Con gran influencia en los pasillos del poder antes de caer en desgracia por las acusaciones de corrupción, la detención de Cunha levantó fuertes temores en la clase política brasileña que tiene miedo que el exdiputado negocie una reducción de pena a cambio de confesiones sobre los mecanismos de corrupción.
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