2 de diciembre 2009 - 00:00

Macri atrapado en doble juego

Mauricio Macri recurre ahora a la Corte Suprema para que resuelva si tiene razón la Justicia nacional que impidió la boda entre homosexuales o la local que la impulsó, con su aval a no haber apelado el fallo del pasado 12 de noviembre que permitía el casamiento.

Sin embargo, el jefe de Gobierno porteño no esgrimirá sus argumentos a favor del matrimonio, sino los referidos a las competencias judiciales.

Macri lo hará en función de defender la autonomía porteña en cuanto a las decisiones judiciales, aunque lo que se discute es si verdaderamente un fuero Contencioso Administrativo local puede declarar la inconstitucionalidad del Código Civil.

Cauto ahora, pero en doble juego, Macri busca a través de una presentación para reclamar autonomía que intervenga la Corte y desanda así las internas que le provocó la adhesión al casamiento homosexual y el enfrentamiento con la Iglesia Católica.

«El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ratifica su posición en defensa de las libertades individuales y la igualdad ante la ley, tal como lo sostuvo el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, diez días atrás», indicó la administración en un comunicado, ayer, tras la embestida de los adherentes a los novios que intentaron que los casen a pesar del fallo.

La Justicia nacional, en este caso, le acarreó algo de alivio interno al jefe de Gobierno, que rompió la sintonía con Gabriela Michetti y el ala más conservadora de su tropa, en ese tema polémico.

La frustración de la boda le valió también a Macri todo tipo de reproches de los novios y sus adherentes, agrupaciones políticas y legisladores, que lo habían aplaudido cuando decidió no discutir el fallo que autorizaba el trámite. Hasta terminó animando a la familia Ibarra (Vilma y Aníbal) a felicitarle la decisión, y luego criticarlo por no avanzar.

«Hasta tanto la Corte no se expida, el Gobierno porteño está impedido de realizar el casamiento de Alex Freyre y José María Di Bello», notificó la Ciudad a través del procurador Pablo Tonelli, una decisión que fue tomada en la administración macrista casi sin discusión cuando se conoció la resolución judicial adversa para los novios.

De un modo, Macri insiste en su posición al reclamar a la Corte que haga valer (si le reconoce autonomía en ese sentido) la decisión de la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, pero por otra parte, ayer no se aventuró en autorizar al Registro Civil porteño que siga el fallo de la magistrada porteña y entregue la libreta matrimonial, aunque fuera simbólica, ya que sobre la medida, otros jueces ya estaban analizando considerar nulo el casamiento que se contrapone con las normas nacionales, por el momento.

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