1 de diciembre 2009 - 00:00

Macri, como Cristina, ya sufre minoría en recinto

Mauricio Macri ayer en Club Italiano, durante un recreo de la reunión semanal del gabinete porteño que se realizó en las instalaciones de esa institución.
Mauricio Macri ayer en Club Italiano, durante un recreo de la reunión semanal del gabinete porteño que se realizó en las instalaciones de esa institución.
Casi como en el Congreso le sucede al kirchnerismo, el PRO intenta quedarse con la conducción de la Legislatura porteña, la vicesegunda y la titularidad de las comisiones más importantes, con el temor que le despierta no conseguir acuerdos en el recinto para los próximos dos años que le quedan a Mauricio Macri en el cargo. La puja con la bancada que tiene de referente a Elisa Carrió y la que reportará a Pino Solanas aceleró la gimnasia del macrismo en la tanda de acuerdos sobre el fin de ciclo.

La conformación de la nueva Legislatura porteña, con el recambio del próximo 10 de diciembre, altera al PRO al punto de estar buscando el permiso para una deuda millonaria (ver nota aparte) en un trámite exprés.

Es que si bien Macri conservará la misma cantidad de diputados que tiene actualmente -26 de los 60 del recinto- sigue sin quórum propio, con el condimento del inicio de un año preelectoral y la irrupción de la bancada nueva, la de los aliados a Solanas, como producto de los resultados de las urnas en junio. Esos ocho diputados se sumarán en interbloque al actual legislador Martín Hourest, mientras que la Coalición Cívica se transformará en Acuerdo Cívico y Social, como lo mentó Elisa Carrió, y de esa manera sumará a socialistas y a radicales también para llegar a nueve bancas. Serán los dos bloques de mayor número de la oposición y los dos quieren, como el macrismo, la vicepresidencia segunda y una buena porción de comisiones.

La dificultad que presiente el oficialismo -que en la Capital Federal es PRO- para los dos años de mandato que le quedan a Macri está dada por la renuncia de Gabriela Michetti, vacante que deja en la línea sucesoria al vicepresidente primero de la Legislatura. Macri ha decidido que sea Oscar Moscariello, y el diputado cuenta con los votos necesarios, propios y opositores, para ocupar ese puesto. Con un jefe de Gobierno que acostumbra a viajar al exterior varias veces en el año, será el vice en esas ocasiones. Por eso recobra importancia para el PRO la silla de la vicesegunda, que intentará retener imponiendo su número de votos, pero imposible sin al menos cinco amigos.

Para los aliados de Carrió, debería considerarse el número y la antigüedad de existencia en el distrito. «Estamos hablando del macrismo, que tuvo el 31%; Pino, el 25%; y nosotros, el 20%», explican sobre los guarismos de los comicios. El candidato para la vicesegunda de Solanas es el abogado de los cineastas Julio Raffo, mientras que el Acuerdo Cívico propondrá a Sergio Abrebaya (actual legislador) en tanto el PRO pelea para que Martín Borrelli (candidato de Michetti para conducir la casa) se quede con el cargo.

El macrismo, en un giro, estudia la posibilidad de desarmar todas las estrategias y, con un combo de monobloques y dos diputados del PJ, consagrar en el puesto de la disputa a un referente de ese grupo, ya que considera imprescindible «un interlocutor con el que se puedan hacer acuerdos», categoría en la que ubica a un sector del peronismo y a los carriosistas, pero no a Proyecto Sur.

Hoy se agitará la agenda de reuniones informales entre los futuros presidentes de los bloques y también de las bancadas unipersonales que conformarán el recinto, en una tarea que deberá estar resulta para el 9 de diciembre, cuando se realice la sesión de inicio y se designen las autoridades legislativas.

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