8 de noviembre 2016 - 22:54

Macri congela diálogo con CGT hasta después de 18-N

El Gobierno resolvió poner en el congelador el diálogo con la CGT hasta después de la marcha que la central obrera hará con organizaciones sociales el 18 de este mes, como virtual cierre del año con protestas de baja intensidad. La denominada mesa por la Producción y el Trabajo, pautada en un principio para la primera quincena del mes, deberá esperar junto con el proyecto de los sindicalistas de firmar con cámaras empresarias un acuerdo para poner un límite a los despidos, como adelantó este diario.

En el Ejecutivo le explicaron a este diario que el freno a las conversaciones que arrancaron el mes pasado en la Casa Rosada, con la participación del triunvirato y de la "mesa chica" de la CGT, las principales cámaras empresarias reunidas en el G6 y funcionarios de varias áreas, apunta a medir el alcance del pacto entre la cúpula de central sindical y organizaciones como Movimiento Evita, Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), así como su inclinación política.

La Mesa de Diálogo por la Producción y el Trabajo debutó el mes pasado y dio como -único- fruto un entendimiento entre empresarios y gremialistas por la apertura de discusiones en el ámbito privado para el pago de un bono de fin de año con un piso de referencia de 2.000 pesos, de modo de compensar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios por la aceleración de la inflación en el transcurso del año. En aquella oportunidad se pactaron nuevos encuentros en noviembre y diciembre para avanzar en temáticas relacionadas a la productividad, la competitividad y el sostén del empleo.

Mientras los capítulos de productividad y competitividad eran los alentados por las cámaras empresarias, el Gobierno esperaba de la CGT en esa mesa un aval implícito a sus proyectos de ley de participación público-privada (PPP), Primer Empleo y riesgos del trabajo (ART).

La central obrera, por su parte, había iniciado charlas informales con algunas entidades patronales como la Asociación Empresaria Argentina (AEA, que nuclea a dueños de grandes compañías con intereses trasnacionales) para sellar un entendimiento que pusiera fin -de manera voluntaria- a los despidos en el sector privado. Como había informado este diario se trata de un pacto de alcance similar al que dio origen al bono, y que en el caso de las grandes empresas no tendría mayor efecto por no estar en situación de producir cesantías o por haberlas efectuado en los meses previos.

El Gobierno resolvió en cambio avanzar con discusiones a menor escala, aunque previsiblemente más efectivas, con dirigentes con los que Mauricio Macri tiene diálogo directo, como Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, antes que apuntalar la estructura colegiada de la CGT. Con Moyano, de hecho, Macri nunca interrumpió las conversaciones y en las últimas semanas se acrecentaron por un conflicto puntual: la crisis en la empresa postal OCA que pone en juego la continuidad de 7 mil puestos de trabajo que íntegramente pertenecen al sindicato de Camioneros.

La continuidad de las conversaciones de Macri con ambos dirigentes, en la medida en que difiere una foto con los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, representa un dato preocupante para los sectores mayoritarios de la CGT, los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" siempre afines a los oficialismos, que esperaban en la nueva etapa de la organización una interlocución más fluida con la "mesa chica", por fuera de los personalismos que son moneda corriente en el sector.

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