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Macri, feroz: apuesta al colapso de Massa
María Eugenia Vidal
En la mesa chica macrista no quedan promotores del pacto con el tigrense. Hace tiempo lo planteó Emilio Monzó y perdió. A siete días de la inscripción de alianzas y 17 del cierre de listas, Macri espera paciente que Massa se derrumbe, que se quede solo, siga cayendo en las encuestas y termine sin chances -ni recursos- para jugar la patriada personal.
La única magia que puede revertir esa postura está en manos de Massa: si el tigren-se traza un diálogo directo con Macri y resigna su propio sueño, el porteño puede resucitar la idea de bendecirlo para la gobernación. Anoche, desde Tigre circulaba la idea de bajar a la provincia. Se habló, como contó este diario 15 días atrás, de una negociación entre Malena Galmarini y el empresario Nicolás "Nicky" Caputo. En el PRO anoche descartaron que se haya sellado siquiera un preacuerdo.
Macri, negociador brutal, entregado al método marketinero de Jaime Durán Barba, traza un diagnóstico crudo: en caída libre, Massa perderá a los socios territoriales que le quedan -la mayoría prefiere volver al FpV antes que migrar al PRO-, y sin esa estructura y con los números en baja, el valor de tenerlo como socio es relativo.
El PRO le propone cobijar a los suyos, pero que Massa renuncie a ser candidato en 2015 y sacrifique su postulación. El tigrense pone como condición, de mínima, ser candidato a gobernador bonaerense, aunque sea en una primaria contra María Eugenia Vidal. La dama del PRO convidó a Joaquín de la Torre, cacique de San Miguel, como su vice. Un menú caótico de ofertas y contraofertas.
En la paritaria política, Macri cotiza a Massa por lo que valdrá el 21 de junio, y el tigrense pide que lo paguen al precio de hoy, es decir, midiendo cerca del 20% en provincia de Buenos Aires y todavía atado a un esquema político con, hasta anoche, unos 15 intendentes (ver nota aparte). El tiempo está del lado de Macri, porque cada hora que pasa, y cada fuga que se formaliza, Massa aparece más dañado. "En octubre, Sergio mide 5 puntos, lo mismo que Lilita Carrió, sintetiza, con crueldad, un operador del PRO.
En Bolívar 1 entienden, con lógica matemática, que no tiene sentido incorporar a un Massa desgastado y con poco volumen. No creen, con un razonamiento lineal, en el efecto anímico que podría producir la conformación de un frente entre los dos presidenciables para salir a combatir, más allá de los matices, al kirchnerismo.
Hay otro elemento. Hace tiempo, Macri asumió que el deseado colapso de Massa no derivaría en la expansión del PRO, porque el grueso de los caciques del FR se sentiría más cómodo en el FpV que en un macrismo que, muchas veces, hace un análisis de prontuarios y pasados, más exhaustivo que los que acostumbran los comités de bienvenidas de los diferentes peronismos: no los auscultó Massa en el pasado; no lo hace ahora el kirchnerismo.
En estas horas, Macri se mostrará a su gente con Jesús Cariglino, intendente de Malvinas, y posará con Oscar Luciani, el vecinalista que es alcalde de Luján. A esos exmassistas Macri los captura sin la medicación de Massa.


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