6 de julio 2010 - 00:00

Macri insiste hoy con que espía no estuvo en su casa

Mauricio Macri ayer al llegar a la reunión semanal del gabinete porteño que se realizó en el Museo Quinquela Martín del barrio de la Boca.
Mauricio Macri ayer al llegar a la reunión semanal del gabinete porteño que se realizó en el Museo Quinquela Martín del barrio de la Boca.
Mauricio Macri exprimirá hoy el último recurso para intentar que se le revoque su procesamiento como presunto miembro de una asociación ilícita dedicada a realizar escuchas ilegales. No irá a los Tribunales, pero sus defensores presentarán ante la Cámara Federal un escrito de 122 páginas renovando los argumentos contra el proceso que le dictó el juez Norberto Oyarbide en el escándalo de las escuchas. Ahora se detienen en un análisis de las llamadas de James relacionadas con las escuchas, como aporte en contra de la medida judicial.

Mientras, por otra vía Oyarbide debe expedirse sobre el pedido de nulidad de toda la causa formulado por el jefe de Gobierno.

La defensa de Macri agota los argumentos a lo largo del escrito, que dejarán hoy, para refutar a Oyarbide en los tres temas centrales que se le imputan a su cliente. Uno es el de integrante de una asociación ilícita, para lo cual sostienen que no hay ninguna prueba que conecte a Macri ni con el espía detenido Ciro James, que reportaba como asesor del Ministerio de Educación porteño, ni con los jueces de Misiones que facilitaron las pinchaduras, entre otros que integrarían esa banda. Luego los abogados, Santiago Feder y Ricardo Rosental, señalan que no está demostrado ningún interés de Macri en oír las conversaciones de su cuñado Daniel Leonardo ni las de Sergio Burstein, que son las dos escuchas que le imputa Oyarbide.

Un esfuerzo llamativo realizaron los letrados en investigar minuciosamente cada una de las activaciones del celular de James en las catorce veces en que acude a la SIDE a retirar los casetes con escuchas del cuñado de Macri, en 2008. Lo hacen para revertir que el espía haya estado supuestamente en la casa del jefe de Gobierno luego de retirar las grabaciones. El juez habría tomando como base para esa suposición la activación de su celular en la zona de avenida Libertador y Alcorta, donde residía Macri, en Barrio Parque.

Los abogados resaltaron que «esta causa judicial ha tomado gran trascendido público en virtud de haberse procesado en ella, por primera vez en la historia, a un jefe de Gobierno en actividad».

De ese modo intentarán volcarse a lo que viene diciendo Macri que la causa estaría «armada» para perjudicarlo y sostienen que «el juez ha echado mano de conjeturas y de unos pocos datos sueltos del expediente que no tienen peso incriminatorio real». Enumeran en ese sentido, por ejemplo, que se lo involucra por un supuesto interés de Macri en escuchar a Leonardo fundándose en «un par de activaciones -que se seleccionaron arbitrariamente- del celular de James» en la zona en la cual vivía el jefe porteño y la coincidencia entre esa fecha y la de la contratación del espía en el Ministerio de Educación.

Los defensores hasta se preguntan si el juez no considera inocente «tener contratado en blanco a un supuesto espía para que actuara en favor de designios o finalidades personales».

Con respecto a la pinchadura del teléfono de Burstein, presumiblemente motivada en la intención del ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge «Fino» Palacios de conocer si sería procesado en la causa AMIA, destacan que «Palacios ya había renunciado cuando se solicitó la escucha de Burstein».

«En resumidas cuentas, lo único que está probado en la causa es que un señor de nombre Ciro James realizaba escuchas desde hace años y en el último tiempo fue contratado -entre otros trabajos (uno de ellos como agente oculto de la Policía Federal)- como asesor del Ministerio de Educación de la Ciudad», indican para que se considere la apelación.

Acusan a Oyarbide de haber «bloqueado a la defensa todo intento de probar la verdad real» como una negativa «consciente y deliberada a indagar la realidad de lo sucedido».

En el detalle que hacen los defensores de las veces que James concurrió a retirar escuchas y apareció su celular activado en cercanías del domicilio de Macri, aseguran que «con posterioridad al egreso de la oficina de la SIDE, James activó su celular unas cincuenta y una veces. Sólo once de ellas fueron captadas por las antenas» de la zona mencionada.

En cambio -dicen-, «de los catorce días en que James retiró casetes con grabaciones de Leonardo, hay seis días en los que ni siquiera pasó por la zona de Barrio Parque».

Los letrados finalmente se preguntan si «¿puede presuponerse seriamente que Macri ponga en juego su carrera política siendo partícipe de una asociación ilícita, ponga en riesgo el crédito que tiene acumulado en su favor, por el solo hecho de oír las conversaciones de un cuñado a raíz de la relación conyugal con su hermana, y las conversaciones del señor Burstein por el riesgo de un tercero (Palacios) de ser procesado en la causa AMIA?»

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