21 de julio 2010 - 00:00

Macri insiste con que aún es un peligro para Kirchner en 2011

Mauricio Macri ayer abundó en fundamentar su defensa en el caso de las escuchas y también explicó por qué decidió afeitarse en su viaje a Santo Domingo.
Mauricio Macri ayer abundó en fundamentar su defensa en el caso de las escuchas y también explicó por qué decidió afeitarse en su viaje a Santo Domingo.
El jefe de Gobierno porteño comenzó a enfrentar ayer la segunda crisis de su gestión (la primera la desató el año pasado el escándalo de las escuchas), entregándose a micrófonos y cámaras de TV para insistir en lo que cree es una maniobra en su contra orquestada, supuestamente, por el kirchnerismo para mortificarlo como candidato presidencial. Le dedicó la mañana a esa tarea, mientras su Gobierno busca una estrategia para contrapesar el impacto de la confirmación de su procesamiento y el bloque porteño del PRO dilata la creación de una comisión que impulsan sus opositores para investigarlo.

Mauricio Macri hasta recurrió a la red social Twitter para, mientras se realizaba la sesión especial en la Legislatura porteña (ver nota aparte), enviar el mensaje: «No pienso tomarme licencia» o «el nuevo fallo está lleno de incoherencias».

Se mostró distendido al punto que le dedicó también unos minutos a explicar su rasurado y la relación con su padre, Franco Macri.

«Uno de los que está mejor posicionado a nivel nacional soy yo, y entonces soy un peligro para Kirchner. Él quiere que todos los que podamos ser candidatos lleguemos dañados de alguna manera» a las elecciones del año próximo, aseguró Macri a los conductores radiales.

Oscuridad

Reiteró que «lo mejor es ir a un juicio oral, ahí todo el mundo tiene que hablar frente a los medios de comunicación. Si no, estamos en la oscuridad de los expedientes judiciales», y arremetió, otra vez, con que los jueces de la Cámara Federal se dejan «presionar».

«Tenemos jueces que se pueden dejar presionar de esta manera», dijo y agregó que «se ha creado un poder tan omnipresente que logra desde el Estado, utilizando algunos agentes de la SIDE, todo un sistema de presión».

Para Macri, el oficialismo avanza «sobre la vulnerabilidad moral de algunos jueces», pero también descargó contra Sergio Burstein, integrante de la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del atentado a la AMIA, por considerar que ha sido «funcional» a la investigación por las escuchas. El dirigente de la comunidad judía destapó el caso, cuando denunció que un anónimo lo había alertado sobre que su teléfono estaba siendo «pinchado» por Jorge «Fino» Palacios, en ese momento titular de la Policía Metropolitana.

Macri, a la vez, consideró «imposible» que pudiera recibir una condena en un proceso oral, el cual a pesar de los deseos de acelerarse, no se haría en lo inmediato, ya que en el expediente hay detenidos y son varios los procesados por las intervenciones telefónicas. De todos modos, admitió que «por supuesto» se acabaría su carrera política si fuera condenado.

En otro sentido, confió que siempre tuvo diferencias con Franco Macri, quien aseguró que pondría «las manos en el fuego» porque el fallo judicial no fue direccionado por los Kirchner.

Temor paterno

El jefe porteño contó que le dijeron que su padre «le tiene miedo a Kirchner y que en realidad me quiso ayudar, al decir que está seguro que Kirchner no está detrás de esto y -al mismo tiempo- decir mi hijo no tiene nada que ver».

Finalmente, explicó que hacía tiempo quería afeitarse el bigote, que en su momento se dejó para «parecer más viejo» cuando tenía cargos en empresas familiares, y que «cuando la conocí a Juliana (Awada, su novia), de entrada le dije que me quería sacar el bigote. Primero me dijo que no, pero después dijo la verdad que sí, probemos, hagámoslo cuando nos tengamos que ir de viaje», afirmó Macri.

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