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Macri intenta completar la Corte porteña
La semana pasada, Cristian Ritondo comenzó a medir las chances que tiene la candidata del PRO para la llamada «Corte porteña». Envió el currículum de la camarista a los jefes de las bancadas opositoras y resaltó sus principales logros. Es un documento de 500 páginas donde abundan reconocimientos académicos en el país y en el exterior. A esto se suma la experiencia de Waimberg de Roca como jueza humanitaria en Ruanda, país africano con una larga historia de guerras civiles.
Ritondo, así como también el diputado Martín Ocampo (titular de la Comisión de Justicia), sabe que se precisan 40 votos (que no tienen sin aliados) para lograr la designación. Ambos legisladores entienden que la trayectoria de la jueza es sólida y que las principales objeciones de la oposición serán de tinte político, especialmente por la cercanía de ésta a Macri con quien comparte horas de fitness en un gimnasio de Barrio Parque, el mismo que frecuentan Enrique Nosiglia y, un poco menos desde su mudanza a Puerto Madero, Amado Boudou. Tampoco descartan chicanas irrelevantes, como el hecho de que el esposo de la candidata fue embajador en Washington durante el último Gobierno militar. A partir de estos pronósticos, la necesidad de resaltar el CV y, especialmente, la experiencia en causas humanitarias.
Aun así, no será tarea fácil. En un año en el cual la Legislatura ha registrado poca actividad, las principales conquistas del macrismo se han logrado mediante canjes y acuerdos con los legisladores opositores. La vacante del Tribunal Superior de Justicia podría enmarcarse en una negociación de ese estilo, aunque por el momento sin una clara contraparte: no hay otros lugares disponibles en ese tribunal como para ofrecer a los opositores, y los máximos cargos del Ministerio Público porteño vencen recién en 2015.
El PRO no enviará el pliego a la Legislatura hasta no saber que cuenta con los números necesarios, en especial a raíz del caso de Ugolini. Fiscal del fuero Contencioso porteño, su candidatura recibió múltiples impugnaciones y nunca reunió los votos necesarios. Un detalle: a diferencia de la Corte Suprema, el proceso para este tribunal consta de dos audiencias públicas y dos instancias de recepción de impugnaciones; en definitiva, varias oportunidades para que la postulación termine naufragando.
Desde el caso de Ugolini, la vacante se ha transformado en un asiento sumamente disputado en la Justicia porteña, especialmente en el fuero Contencioso. De hecho, allí se da por seguro que fue Waimberg de Roca quien había aportado datos para las impugnaciones contra Ugolini y que por eso las mujeres pasaron de cultivar una amistad de almuerzos y reuniones a retirarse el saludo.
Al mismo tiempo, no faltaron las internas dentro del PRO. Mientras Waimberg de Roca cuenta con el apoyo de José Torello, asesor de confianza de Macri en todo lo referido al ámbito tribunalicio, el presidente de Boca, Daniel «Tano» Angelici, impulsó a su propio candidato, el camarista Esteban Centanaro.


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