Macri no cambia: ratifica a Marcos como “súper ministro” de Hacienda

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Dujovne funcionará como policía del gasto público en los ministerios. Pese a la corrida cambiaria y la extinción de la meta inflacionaria, no se abre el equipo económico, que sigue conducido por el jefe de Gabinete.

Mauricio Macri le bajó dos dientes al tridente Marcos Peña-Mario Quintana-Gustavo Lopetegui. La nueva pirámide de poder tendrá al Jefe de Gabinete en la cúspide, a Nicolás Dujovne como coordinador del gabinete económico y al dúo Rogelio Frigerio-Emilio Monzó al frente del ala política con la misión de blindar la gobernabilidad en el Congreso. El Presidente movió fichas pero no modificó la estrategia previa a la corrida cambiaria y a la devaluación del 30% del peso: Peña seguirá funcionando como súper-ministro de Economía con Dujovne, su delegado en Hacienda, como terminal directa para intentar bajar el déficit a un dígito en 2019.

Sin juego propio, Dujovne no se convertirá en un mega-ministro. Sin embargo, desplazó a Quintana-Lopetegui de la coordinación y supervisión de los Ministerios. Será un policía del gasto en cada cartera encargado de la ejecución presupuestaria y del diseño del Presupuesto 2019 que comenzará a debatirse en septiembre en el Congreso. Esa versión de la "ley de leyes" deberá contener no sólo las cifras del ajuste y el recorte de gasto en cada Ministerio sino también la cifra de endeudamiento que será autorizada ante el Fondo Monetario Internacional.

Es decir, el Presidente no independiza a la economía de la política. Por el contrario, el Jefe de Gabinete seguirá siendo el encargado de manejar las decisiones económicas. La primera manifestación de ese sistema, que la Casa Rosada mantiene pese a diluir a Quintana-Lopetegui del tridente, fue el 28 de diciembre cuando Peña y Dujovne recalcularon la meta inflacionaria a la suba, con un incumplible 15% estimado para 2018, y forzaron a Federico Sturzenegger a bajar la tasa de interés. En términos empíricos, la experiencia no arrojó los resultados deseados. Devaluación, corrida cambiaria y asistencia del FMI demostraron que el sistema de toma de decisiones económicas no funcionó con el esquema que se mantiene ahora con Dujovne empoderado vía Marcos Peña pero sin apertura en el equipo económico.

El actual ministro de Hacienda pasará a ser una especie de secretario del Tesoro. Pero todavía no habrá anuncios concretos en relacíon con la fusión del Ministerio ni recortes sociales por área. Dujovne sólo se limitó a anunciar que se reducirá en medio punto el objetivo del déficit primario para 2018, del 3,2% al 2,7% del PBI. Ese será su objetivo. Macri ya le bajó instrucciones para que concentre su actividad en la reducción del gasto aún pagando el costo de despedirse de las metas inflacionarias, el nivel de crecimiento, de empleo y de actividad. La profundidad del ajuste aún se desconoce. Recién se le comunicará a los ministros cuando esté aprobado el programa del FMI.

En la dimensión política de Cambiemos, el repliegue de Quintana potencia la capacidad de acción de Frigerio y Monzó sobre el peronismo. La Casa Rosada busca asociar a los gobernadores del PJ en el esquema de ajuste del gasto y les ofrece un pacto de no agresión para no avanzar sobre sus distritos en 2019. El formato tensa la relación con la UCR que aspiraba a capturar provincias como Córdoba, Entre Ríos, La Rioja o Tucumán.

Esta semana emergerían los primeros síntomas de este relanzamiento del vínculo con el peronismo. El formoseño Gildo Insfrán, uno de los gobernadores más opositores e inflexibles con el Poder Ejecutivo Nacional, sería recibido por el Jefe de Estado. También el ala dialoguista de los mandatarios PJ tiene cita con el Presidente. El salteño Juan Manuel Urtubey es la esperanza de la Casa Rosada para poder frenar el proyecto que limita la suba de tarifas en el Senado. Al menos para introducirle modificaciones y devolverlo al Diputados.

La campaña 2019 quedó ahora en segundo plano. El objetivo ahora es intentar salvar la eventual reelección de Macri sin dañar potenciales segundos mandatos de María Eugenia Vidal en provincia de Buenos Aires y de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El principal efecto sucesorio de la corrida cambiaria es la baja de Peña como potencial candidato a presidente. La intención de relanzar la gestión dio su primer paso el sábado con un nuevo timbreo de Cambiemos. La recorrida incluyó a Macri, que visitó Villa Devoto junto a Rodríguez Larreta -virtual interventor de la mesa chica presidencial junto a Vidal-, a Peña en Hurlingham y hasta a Luis "Toto" Caputo en San Isidro. En tiempos de crisis, el Presidente ordenó fortalecer al equipo. Para eso se designó a Hugo Moyano como adversario doméstico para polarizar mientras Cristina de Kirchner sigue con su reclusión política estratégica. El sábado, en Rosario, Elisa Carrió tomó nota. En una cena solidaria, la diputada de la Coalición Cívica se acercó a Jorge Triaca y le pidió una selfie junto a un camión que decoraba la escenografía del evento: "Vení Jorge, vamos a sacarnos una foto con el camión así Moyano se da cuenta de lo que le espera".

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